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Ago
07

Mestizaje e identidad en América: nuevos significados

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54* Congreso de Americanistas- Viena- 2012

 

Mestizaje e identidad en América: nuevos significados

Autor: Daniel A. Lopez

 Abstract

Hablar en América de lo mestizo es hablar de un singular americano, este continente esta construido sobre un mestizaje intenso e integral. Ese mestizaje tiene como "signo" las migraciones masivas, forzosas o voluntarias, que impregnaron todo el continente, este fenómeno es esencial en la construcción de las nuevas sociedades americanas. A esto debemos sumarle la dialéctica histórico-política que enriqueció aun más las posiciones mestizas, ya que generaron nuevas formas de fusión y respuestas en esa misma línea. La realidad del mestizaje hoy, sigue siendo intenso y relevante ya que existe un desplazamiento y movilidad migratoria permanente entre comunidades dentro de América que rompen subterráneamente las fronteras.

Destacar este fenómeno y enfatizar los alcances del mestizaje como un fenómeno integral biológico, cultural, social y político y la relación singular que se estableció con la naturaleza con  características particularidades , modifican la enunciación del locus de lo latinoamericano, aunque algunos cientistas sociales no lo asumen o no lo señalan claramente. Abordar la realidad americana desde el mestizaje nos involucra a todos, desde esta perspectiva todos somos mestizos. Aceptar esta situación nos va a permitir resignificar, explicar y actuar enriqueciendo una conciencia propia y una epistemología más abarcativa para el análisis. La novedad, lo imprevisible, lo "otro ", esta impregnado por la causalidad de un proceso fusional en América. Es importante también señalar el uso político de lo mestizo, que ha construido narrativas singulares en relación al manejo del poder.

 

Palabras claves: América-Mestizaje-resignificado socio-epistemológico

 

 


 

 

 

Ponencia

« Nosotros ni aun conservamos los vestigios de lo que fue en otro tiempo; no somos europeos, no somos indios, sino una especie media entre los aborígenes y los españoles. Americanos por nacimiento y europeos por derechos, nos hallamos en el conflicto de disputar a los naturales los títulos de posesión y de mantenernos en el país que nos vio nacer, contra la oposición de los invasores; así nuestro caso es el más extraordinario y complicado.»

Bolívar Simón, 1819, Discurso de la Angostura

"... existe en el mundo colonial, en el planeta, un caso especial: una vasta zona para la cual el mestizaje no es el accidente, sino la esencia, la linea central: nosotros, nuestra América mestiza"

Fernandez Retamar, "Calibán, apuntes sobre la historia de nuestra América", 1973

La identidad de lo americano genera procesos de activación conceptual permanentes y es en ese momento donde se activan las diferencias de interpretación, comprensión e explicación de esta búsqueda.

En este trabajo vamos hablar de una  activación conceptual que está vinculada a una mestización integral  como es el caso de America, donde se genera una  categoría esencial para lo que significa “lo propio” de este continente en lo que hace a su proceso socio-cultural en sentido amplio, ya que llega a todos los lugares de la existencia identitaria americana: en lo cultural, en lo social, en lo económico, en lo político, en lo estético, en lo científico y en lo  filosófico, lo que implica  que  es una pista fundante   desde donde debemos partir para nuestras analíticas propositivas.

Incluso desde otro abordaje podemos señalar que encontramos ese hibridismo, ese mestizaje en las costumbres, en la raza, en la conciencia y en la cultura.

Busco destacar que esta esencia mestiza nos debe llamar la atención en nuestra búsqueda epistemológica, teórica y metodológicamente, sino quedamos a mitad de camino del análisis.

Mas allá que como señalan Cicero y Araujo en una clara actitud de síntesis (Cicero Araujo y otro en "Teoría política Latinoamericana" 2010, Ed. Luxemburg, Buenos Aires, pp. 65 ), "Creemos en una apropiación crítica de la elaboración teórica formulada en los países centrales, y no en un simple rechazo.", ello significa que no podemos prescindir de categorías occidentales para comprender nuestra realidad.

De esta manera comienza un camino para pensar , reflexionar sobre y desde este “ locus”; una América mestiza,-que es indudablemente “nuestro lugar”   , más aun cuando necesitamos  diagnosticar , prever y proponer con cierto margen de acierto , pensando nuestro futuro y reconociendo esta “ontología mestiza", como una categoría fundante (Aquí partimos de Enrique Dussel cuando habla que la ontología designa la vida humana, y nuestra condición mestiza  es la vida  de la cual partimos en America, Dussel Enrique, la voluntad como fundamento . La potentia y la potestas, en Teoría Política latino... idem pp. 225), que contextualiza “el nosotros” americano.

Incluso en la búsqueda de lo nacional, o la definición del estado Nación se encuentra lo mestizo como fenómeno condicionante, históricamente hablando,  en casi todos los casos de construcción de las naciones del continente.

Este  fenómeno de fusión, es colectivo y generalizado en el continente y como consecuencia no somos ni estamos dentro de la  centralidad europea ni tampoco somos una “otredad americana” devenida de las culturas originarias, más allá del tratamiento de algunos especialistas que en el intento de singularizar lo americano  caen en un indigenismo peligroso, que nos deja sin categorías analíticas muchas veces; aislando la universalidad que   tiene América con esta singularidad masiva de “lo mestizo” ,  ya que  lo somos de una manera u otra y siempre integralmente hablando.

Señalamos contundentemente que una de las razones principales es: que el continente se ha  nutrido de   migraciones masivas en diferentes momentos y con intensidades significativas llegadas desde el descubrimiento y conquista hasta nuestros días.

Podemos afirmar tambien que el mestizaje construyó otra "otredad" la cual se encuentra siempre en un proceso de apertura y no de achicamiento o reduccionismo.

Insistimos en que  estamos hablando de un mestizaje integral, marcado y reconocido ostensiblemente por el mestizaje biológico, pero el "signo"se amplia intensamente y penetra radicalmente lo socio-cultural en el sentido más amplio, más allá de las consecuencias de la ineludible globalización hegemónica contemporánea ya que la fusión,- de la cual estamos hablando-,  la precede y entra con  la modernidad europea y que con sus particularidades juega un rol decisivo en nuestra identidad este  proceso permanente de fusión híbrido-mestiza que hoy acompaña esta globalización hegemónica y la pone en conflicto.

Esto ocurre, repetimos, desde los orígenes colonizadores en la América Latina y en la América Anglosajona hasta nuestros días:

Vamos a abordar o acercarnos a la significación de "Lo mestizo”, desde el proceso histórico que es determinante en este fenómeno singular, único y determinante del cual estamos hablando.

Vamos a comenzar entonces, contextualizando desde la definición contemporánea de mestizaje aceptada y generalizada:

«Mestizaje es el encuentro biológico y cultural de etnias diferentes, en el que éstas se mezclan, dando origen a nuevas razas. Se utiliza con frecuencia este término para describir el proceso histórico sucedido en Iberoamérica que la llevó a su estado racial y cultural actual. En la historia de las naciones modernas, el mestizaje fue atravesado por numerosos factores, como el clima, las particularidades culturales de cada comunidad, u otros aspectos que provocaron que en diferentes regiones dentro de un mismo país, el mestizaje haya sucedido en diferentes ritmos y grados de profundidad. El ejemplo Latinoamericano es notable, puesto que ejemplifica una mezcla étnica expandida por gran parte del territorio “. Fuente: Wikipedia (internet).

Esta definición debe ser aclarada en algunos conceptos que son relevantes en el caso de nuestra propuesta heurística.

1*Se deja establecido que el mestizaje no solo es biológico sino cultural.

2*Se señala que América Latina es el patrón mestizo mas preponderante de este fenómeno socio-cultural y biológico.

3*Se deja establecido que este proceso se extendió por casi todo el continente, de ahí su singularidad.

4*Se habla que el mestizaje es típico de la historia latinoamericana, cabe destacar que no se menciona el fenómeno de mestizaje de América del Norte (en este trabajo también afirmamos que el mestizaje ocurre en ese continente dejando consecuencias también integrales).

5* Se habla de clima, aquí lo vamos a traducirlo como medio ambiente y afirmamos como bien lo dice la definición como una condición del mestizaje decisiva.

6* Otra consecuencia que debemos asimilar de esta definición es el hecho que el mestizaje es pluridiverso, infinito, multiposible, no es binario ni clasificable desde una modernidad colonialista aunque si fue muy astuta porque realizó las clasificaciones , muchas veces en favor del poder del privilegio y la exclusión.

Estas categorías analíticas deductivas que supone esta mestización integral,  surgen de claves históricas, que están en el siguiente contexto socio-histórico que generó este mestizaje:

–Despoblamiento intenso de los pueblos originarios o indígenas en forma vertiginosa a partir del Siglo XV en la mayoría del espacio americano.

–Singular relación con el medio ambiente por parte de los conquistadores y colonizadores y colonizados, dadas las características de América en vinculación a los procesos económicos de explotación y producción.

–Incorporación de masas migratorias aluviales, masivas,  forzosas o "voluntarias", en forma frecuente y permanente, también en su mayoría en vinculación a procesos económicos de explotación de recursos naturales y productivos.

- En esta época podemos destacar la movilidad inmigratoria interna en casi todo el continente, que tiene mucho que ver con la globalización, que en este caso hablamos de mundialización desde nuestra alteridad americana.

Hablamos de mundialización porque estamos persuadidos que la crisis que vive políticamente la hegemonía global nos permite redefinir desde América un protagonismo contrahegemónico por razones estratégicas, políticas y culturales (aquí es donde entra en la dimensión política este fenómeno de mestización, que nosotros denominamos "lo propio").

Por lo tanto a los estudios de la identidad latinoamericana y a los de America del Norte también se deben estudiar como se construyó y construye la hibridación-mestiza que genera esta diferencia singular con el resto de otros procesos culturales, extraamericanos, también atender que este fenómeno de fusión atravesó la identidad americana horizontal y verticalmente, por lo que hemos afirmado que participa activamente de su ontología identitaria.

Debemos considerar y explicar lo que genera y generó este amalgamamiento, este fenomenal proceso de encuentros culturales, sociales y económicos en nuestro continente, entre etnias, sentidos, confluencias dando intensas fusiones y mezclas que serán saludables asumir en el análisis por los interrogantes a develar que conllevan a resolverlos   nos interpela a partir de este metafenómeno, mas aun en nuestra calidad de mestizos en el amplio sentido que nos contiene.

Por otro lado es necesario establecer respecto al fenómeno del mestizaje las relaciones dialécticas-históricas entre los sectores de las elites latinoamericanas que mantuvieron y aun en muchos casos lo mantienen en el poder, en relación con  los de abajo, la gente de a pie, las mayorías sociales, ya  que son muchos los pensadores de esas elites, y muchos impregnados ideológicamente con  la  inevitable correspondencia  con la modernidad, sobre todo positivista-racionalista del siglo XIX y el siglo XX,  que se preguntaron y definieron nuestra identidad americana, donde lo mestizo como fenómeno fue visibilizado e ineludible y en la mayoría de los casos distorsionando en su sentido y su protagonismo.

Podemos señalar en este contexto tres pioneros  de la iniciación analítica que desde lo intelectual americano no perdió de vista el mestizaje , podríamos llamarlos "los arieles" parodiando  a el Ariel de Enrique Rodó (Uruguayo) y que luego redefinió en el  Calibán   Fernandez Retamar ( Cubano), que propusieron inicialmente en el  Siglo XIX , en diferentes países puntos de partida de esta problemática fusional:  Esteban Echeverría en Argentina, González Prada en Peru y José Vasconcelos en Mexico.

Este proceso de hacer visible este fenómeno trascendental a la identidad latinoamericana tiene muchísimo que  ver con nuestras construcciones de Nación en el Siglo XIX, porque es evidente que no se podía dejar de mirar dentro de nuestro territorio y destacar  lo inevitable.

Por estas razones podemos hablar de diferencias, y aun más: diferencias divergentes entre el fenómeno y la interpretación del mismo, donde el poder, la ideología occidental moderna lo direccionaba reconociendo su existencia pero no sus posibilidades culturales en sentido amplio, se lo tomaba como tránsito, puente y nunca como valor en sí, que construye fundamento es decir señala una ontología.

Por todo ello es que se hace necesario re-conocer este “locus”, este “pensamiento situado mestizo”, donde nos hallamos y desde donde construimos cultura, es necesario hacerlo consciente y objeto del análisis  para incorporar esta variable a nuestras propuestas analíticas integralmente  ya que generalmente las mismas están dando  resultados escasos y empobrecidos, sobre todo los que se hacen en la academia en muchos casos, cayendo más en expresiones de deseo que en diagnósticos factibles y consolidados, resultantes de una actitud parcializada, propia de un contexto ideológico cultural de origen moderno-europeo que potencia más la necesidad de “un deber ser” que de un "es",     como lo   destaca Arturo Roig, pensador argentino, cuando nos dice que América se desarrolla entre un debe ser y un ser.

A partir de ello debemos deducir quienes proponen el deber ser de América y quien es América.

Hay una equívoca perspectiva donde no se integra ese propio pensar y actuar que podemos señalar como “lo americano”; emerge entonces un déficit hermenéutico o epistemológico que explique esta complejidad o esta alteridad. Nos pondríamos en debate diciendo que América es una "alteridad híbrida", buscando sus razones y sus consecuencias.

El primer paso  que debemos dar es que al fenómeno socio-cultural latinoamericano debemos escucharlo para que nos hable con sus propias palabras, someternos a sus discursos y sus relatos, reflexionar sobre  sus causas y sus consecuencias en una actitud científica incluso    pensada por mestizos,- es decir por nosotros-, aunque muchas veces no lo asumamos, ya que  no estamos hablando de un pensamiento periférico,estamos dentro del mismo, es otra objetividad la que nos urge, una singular objetividad podríamos señalar.

Incluso tengamos presentes que muchos hermanos latinoamericanos perciben su carácter de mestizos con culpa dejando en claro que esto tiene mucho que ver con la colonialidad que nos habla Aníbal Quijano, y la necesaria descolonización del pensamiento en principio.

La premisa es:  que el mestizo tiene que ver intrínsecamente con lo nativo, es un sentido novedoso de redefinición de lo nativo en América.

Si leemos históricamente a América Latina, vamos a encontrarnos con procesos y episodios que muchas veces no encuentran una lógica epistemológica social clásica para describirlo, y menos aun  un método comparativo para lograrlo, como se intentó en el Siglo XIX por la mayoría de los científicos y pensadores sobre la cultura, en una actitud evolucionista manifiesta. Luego vino el culturalismo con su relativismo cultural y tampoco dio cuenta del fenómeno.Este tema lo podemos consultar en Boivin F.  Mauricio, Ana Rosato y otro, en “Constructores de otredad ", Introducción, Ed. Antropofagia, Argentina, pp.7

Es evidente que interrogar a América desde este horizonte histórico, tiene en lo científico-político su desafío; las tradiciones socio-comunitarias de los pueblos indígenas y las occidentales en el campo de las construcciones políticas,  son modificadas en casi todos los países de América, sobre todo a partir de los Siglos XIX y XX después de la ruptura colonialista institucional ya que antes el colonizador a las culturas originarias las había excluidos, invisibilizados y exterminado en muchos casos y los modelos políticos europeos sufrían transformaciones febrilmente buscando alternativas políticas adecuadas a los intereses criollos que buscaban la independencia de la metrópoli.

Cabe destacar la diferencia temporal en lo que hace que esta alternativa de independencia de nuestras colonias en relación con otros continentes colonizados que fueron libres( para decirlo de algún modo) , a mediados del siglo pasado, que hace visibilizar  nuestra singular historia de descolonización.

 

La génesis indígena

El fenómeno conquista-colonizador  en America que duró más de  tres siglos y que es absolutamente intenso en lo que hace al proceso de mestización , no encontrando  parangón en ningún proceso similar colonizador de otro lugar del mundo, -léase África, Asia u Oceanía-, ya que  las condiciones, los intereses y las expectativas de los colonizadores en América fueron distintas, con otras intenciones y con otros objetivos coloniales, dando una consecuencia  identitaria que a generado este fenomenal proceso de mestizaje.

Por ejemplo en  Argentina, Brasil,  Chile,  Colombia, Uruguay,  Paraguay,  Costa Rica,  Cuba, el Caribe Insular y  Venezuela, entre otros países, la  génesis indígena no tiene gravitación en la construcción  del estado-nación,  sobre todo cuando nos referimos a instituciones socio-políticas, porque sus pueblos originarios desaparecieron rápidamente en el proceso de la conquista y la colonización, o quedaron reducidas en su mínima expresión, o se desplazaron a lugares marginales, sobre todo de poco interés económico extractivo o productivo, incluso algunos hasta hoy inaccesibles como ocurre en algunos áreas del Continente, más allá de que sea necesario visibilizarlo e integrarlos y hacerlos participar de las decisiones políticas.

Lo que está aún vivo y pervive de esas etnias o culturas, perdieron su peso especifico en la conformación socio-política de estas naciones. No vamos a entrar en el porqué de este proceso, ya que hay mucha historiografía que lo explica, aunque la ecuación histórica fue muy clara y contundente: epidemias más explotación; sin embargo se recuperan de muchas comunidades originarias parte de sus sistemas de ideas y valores siendo muchísimas patrimonio de nuestra “cultura mestiza”.

En otros países hermanos el sustento indígena cuantitativa y cualitativamente se mantuvo y hoy sobresale con una fuerza inusitada, como por ejemplo Bolivia, Ecuador, Perú, México y Guatemala, que están yendo a una idea de nación también singular, con un singular tratamiento del proceso  político de mestizaje entre lo originario y la idea de lo nacional y popular, sobre todo a partir de los siglos XIX, XX y XXI, al respecto nos dice Luis Tapia , sociólogo boliviano y en relación a su realidad y que  hacemos extensiva a muchos países :“El horizonte político del presente siglo está configurado por las rebeliones nacionales-populares y comunitarias que bloquean la recomposición del dominio neoliberal en el país, aunque todavía no han logrado sustituirlo”, refiriendo a la evolución que desarrollo las rebeliones indígenas.

 

La otra  historia mestiza

En  los procesos independentistas del siglo XIX, la ideología liberal y romántica de la modernidad europea que alimentó teóricamente a los criollos americanos construyeron síntesis mestizas en lo ideológico-político muy particulares por la tensión permanente que se generaba con la expectativas populares , como por ejemplo en Bolívar o en San Martín que llegaron febrilmente a concebir y proponer formas políticas institucionales para conducir los destinos políticos libertadores de América Latina proponiendo desde monarquías parlamentarias, estados federales, repúblicas autoritarias, ( Bolivar Simon, Carta de Jamaica-1815, en Fuentes de la cultura Latinoamérica, Leopoldo Zea Comp. Ed. FCE, Mexico, pp.13) .

Incluso teniendo presente los contextos politicos-institucionales que al momento del descubrimiento de América  existían entre las sociedades indígenas como por ejemplo los incas, teniéndolas en cuenta como  herramienta política que podía favorecer el proceso independentista y de soberanía,  donde se consideró  una fusión con sus formas de organización política de esos pueblos originarios, con la intención de potenciar el proceso liberador, incluso reconociendo la necesidad de un equilibrio indígena-criollo para proyectar con más éxito los objetivos de emancipación , una novedad de la época y una emergencia procedimental socio-política singular en relación al proceso emancipador que nacía, donde se sintetizaba la recuperación de lo originario con las ideas y la realidad  europeas , que en ese momento esta signada por una vuelta a la monarquía y que generaban respuestas y proyectos libertarios singulares en nuestros hombres de las independencias americanas, lo que sustenta un potente testimonio de esta singularidad mestiza en la concepción, -en este caso-, de la política en América desde esos tiempos y que no ocurrían en otra parte del mundo.Podemos visibilizar una categoría que ya se manifestaba, la del necesario equilibrio e integración social como herramienta para fortalecer el proyecto liberador americano.Eran tiempos singulares esos comienzos del Siglo XIX para América.

 

Los afroamericanos

Debemos señalar vehementemente,- por las consecuencias profundas que tuvo-, el aluvión migratorio forzoso que significó la llegada de esclavos de origen africano subsahariano a América durante los trescientos años de conquista y colonización, que se calculan en alrededor de 15.000.000 de almas sobre todo en el área del caribe y en Brasil que por razones de políticas económicas colonialistas que hacían a la necesidad de mano de obra para explotar casi gratuitamente los recursos que daba este continente, testimonios de este procesos y sus consecuencias podemos encontrar en Franz Fanon, Aime Cesarie, Fernando Ortiz, Eduard Glissant, y otros.

 

Los nuevos mestizos

Desde  el siglo XIX, sobre todo a mediados del mismo podemos señalar la llegada masiva en algunas regiones de inmigrantes italianos,  españoles, germanos, polacos, anglosajones o asiáticos, de un perfil originariamente marginal e indigente que se fueron integrando y  que redefinieron lo social, lo económico y por consecuencia “lo político”, -en su relaciones dinámicas  con el poder liberal-conservador-, que ocupaba las instituciones del estado hegemónicamente   en los siglos XIX y mitad del Siglo XX , debido también a su aluvial presencia sobre todo en Argentina, Uruguay, Sureste del Brasil, Chile, y Costa Rica, -con su particular proceso de poblamiento dentro de Centro América-, migraciones generadas por las nuevas economías librecambistas de Europa.

Sin olvidar las migraciones señaladas, podríamos decirles masivas pero no en la intensidad de las que hemos destacado, sin embargo significativas, como son las orientales  a Chile y Peru y Ecuador sobre todo de Chinos y en  Brasil de japoneses que  se reconoce como la segunda comunidad  después de la de su  país de origen.

No debemos olvidar de las migraciones árabes de principio del siglo XX, que en su diáspora llegaron a muchos países de nuestro continente, al igual que las de origen judío europeo, sobre todo entre las  entreguerras mundiales.

 

Los mestizos del norte: Los norteamericanos

Vamos hacer un aparte y hablaremos sucintamente  de este fenómeno de fusión y mestizaje en América del Norte (EE.UU. y Canadá), que  tiene que ver con las migraciones inglesas, irlandesas y francesas durante la conquista y la colonización, donde también vemos la presencia muy intensa de esclavos africanos en algunas regiones de este subcontinente, o en los dos últimos siglos,  españoles, italianos y de otras nacionalidades  llegaron también  a ese continente en forma aluvial, siempre los motivos predominantes fueron el sueño de bienestar y prosperidad en consonancia con las necesidades de mano de obra del mercado donde llegaban. Es de destacar que en la época de la colonización, los pueblos originarios quedaron prácticamente reducido a mínimas expresiones en relación a lo que eran cuantitativamente y luego arrinconados en lo que se conoce como “reservas” y casi sin participación en el conformación de lo nacional en América del Norte, por lo tanto lo biológico quedó de lado, dándose por parte de los que llegaban una particular relación con el medio ambiente que determinó un mestizaje que tiene que ver con esta relación y su condicionamiento en la conducta socio-cultural en sentido lato.

Otra de las razones fundantes, fue que en América del Norte, la migración  anglosajona naciente  trajo una ideología religiosa que produjo una relación de distanciamiento con los pueblos originarios, y al mismo tiempo una relación de rechazo político con la Europa que se abandonaba o que eran expulsados. Esto generó un proceso de mestizaje, sobre todo socio-político-,  con sus singularidades, pero mestizaje al fin-, que aporta a nuestra hipótesis del nacimiento de  una verdadera ontología propia para ese continente también.

No podemos dejar de mencionar el tema de las sectas religiosas protestantes singulares que se construyeron y con sus relatos se fusionaron  con los afroamericanos,que llegaron como esclavos originalmente.

 

Que es ser mestizo entonces?

Es ineludible que América es una tierra de un “nosotros mestizo”, mas allá que ha sufrido un flujo errático su significación, donde la mezcla, la hibridación, la amalgama, la fusión, la síntesis, la mixtura, es “lo dado”, lo que emerge, lo que resulta; donde el concepto mestizo se abre en el más amplio sentido de la palabra, constituyéndose en un verdadero “universo significador” que nos abarca y nos reencuentra y que también nos coloca en situación de repreguntarnos ¿qué somos los americanos?, porque este universo fusional, singular y propio,  nos hace percibir la diferencia , que nos sitúa frente al mundo desde un lugar propio mas allá de otros  procesos coloniales fuera del continente donde el mestizaje fue mas resistido o prácticamente no ocurrió.

A propósito de ello y en clave de diferencia con otros procesos cabe señalar que desde el punto de vista ideológico, el conquistador y el colonizador europeo sustentaban lo siguiente: «… la visión del sistema mundo intentaba demostrar que, desde fines del siglo XV, Europa, por el descubrimiento de América, comenzó a desplegar dicho sistema mundo como imperio mundo », ( Enrique Dussel),  lo que implicó que el proceso de colonización y formas de producción fueron singulares, sin embargo  este proceso de fusión fue negado y excluido del análisis o de la política siendo  una de las razones para el nacimiento, fortalecimiento y construcción de la centralidad moderna europea,  anclada en una relación dialéctica particular de dominación-explotación con nuestra América, desconociéndola como sociedad emergente con valor propio, estandarizando una respuesta ideológica excluyente, negadora y euro-céntrica donde el mestizaje que se producía no fue considerado ni práctica ni teóricamente, sin embargo presente permanentemente en los testimonios que expresaban  este fenómeno de mezcla y fusión.

En “Nuestra América”, asumiendo a José Martí y su sentido de pertenencia americana,  nos señala que “Los hombres naturales han vencido  a los letrados artificiales. El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico. No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza”, (Martí cuando habla de naturaleza, se refiere a lo dado histórico-culturalmente.

Reconocer esta singular situación mayoritaria donde se deja establecido que la mayoría de los americanos autóctonos se sienten dueño y partícipes del destino de este continente, sea cual sea la latitud.

Es la categoría del mestizaje la que identifica al americano masivamente con la tierra donde uno nace,- más que por nuestra ascendencia-, cabe destacar esta particularidad en la vivencia de los americanos, un origen construido contemporáneamente. Esta es una categoría singular.

Desde este lugar los americanos actuamos y pensamos, desde “el encuentro” y ahí percibimos la diferencia o la similitud: desde el contacto, es entonces que existe una actitud de encuentro que sirve para reconocer y no desde los preconceptos o esquemas ideológicos previos, salvo en algunas clases sociales con privilegios y por consecuencia abusos en el hacer y en el pensar donde la categoría mestizo se incorpora a una estratificación social diferenciada y subalterna.

Al respecto, sostenemos lo que nos dice Rita Segato “Esa ruptura del mestizaje (como concepción elitista) para propiciar una conducción política de toda la sociedad desde abajo. Desde contingentes que habían sido siempre “otros” de la nación o digeridos por una hibridación criolla blanqueada que sofocó por mucho tiempo sus voces particulares, se encuentra expresada en un “para todos” (el subrayado es nuestro)".

Esta es una categoría singular, ya que “si no nos encontramos no nos reconocemos”, proceso que hoy se trasunta en una voluntad potente, donde se reinventa el sentido del encuentro, de la unidad y también se potencia el trabajo en común de los objetivos y estrategias emancipadoras e igualitarias.

Los que nos encontramos somos mestizos, no podemos ponerlo en duda, en este camino de la construcción de América.

 

El mestizaje científico

¿Qué significa entonces este fenómeno de la mestización en América , -en sentido amplio-,para un pensador social?, significa la necesidad de indagar, de abrir la epistemología ,de dar nuevas hermenéuticas a nuestra realidad acerca de los fenómenos que ocurren, qué tienen de propio, de original, de novedad; cuánto de historia y memoria en lo que hace a las tradiciones originarias y como comenzamos los mestizos, es decir los americanos, a generar nuestras propias tradiciones, cuanta mezcla o mestizaje con los valores occidentales-universales o con otras tradiciones, producto de esta dinámica fusional.

En la actualidad debemos tener en cuenta dos aspectos centrales para nuestro tema:

1* la migración-integración y los desplazamientos humanos permanentes actuales internos y externos, que impregnan toda la realidad continental.

2* lugar en nuestro caso, -como científicos sociales y pensadores latinoamericanos mestizos, que se interesan sobre la producción socio-cultural, donde es receptor natural el fenómeno fusional-teórico y donde somos parte que intenta articular una objetividad científica que singularmente nos involucra.

En principio debemos recoger lo expresado o producido por las culturas locales y cruzarlas con lo que se manifiesta de la cultura universal, sobre todo la occidental y de esa cultura el momento de la modernidad y la modernidad en el todo cultural americano; qué ocurrió y ocurre con sus encuentros, lo que se da y lo que dejó y deja todo este proceso de mestizaje, desde la conquista hasta nuestros días en relación a nuestras identidades y a nuestra producción de múltiples significados y sus consecuencias sociales, económicas y políticas.

Por ejemplo lo que deja la sedimentación ideológico-colonial que Quijano define como colonialidad que no nos permite una descolonización definitiva.

Agregando que de esa manera hacemos conscientes la utilización a veces equivoca de categorías analíticas pro eurocéntricas, por ejemplo integración, modelo, participación, acuerdo.

No debemos olvidar que somos y hemos sido una experiencia novedosa en lo que hace a crear estructuras socio-políticas, institucionales y culturales de toda índole, donde no es ajeno el mas intenso proceso de mestizaje ideológico que conoce la historia de nuestro mundo.

Es singular, - ideológicamente hablando-,esta sustancia de mezcla que nos convoca a la unidad y a la alianza, sustancia que debemos rastrear en esta idea de “reconocernos” por historias comunes, -muchas de ellas de exclusión y división, balcanización o invisibilización-,  donde una nueva centralidad emerge,  es el mestizaje integral dentro de la ecuación dominador-dominado o viceversa.

En esta perspectiva acordamos  con Darcy Ribeiro,- que ya en la década de 1960 señalaba-, que en América Latina existía una necesaria clasificación operativa en lo que hacía al origen de las sociedades nacionales, y entonces nos hablaba de los “pueblos testimonios”, “los pueblos trasplantados” y “los pueblos nuevos”, producto de sus génesis como sociedades nacionales con vertientes comunes en la intención económica productiva del colonizador que confluyen en la conformación de la América actual.

Más allá de discutir matices de esta teoría, Ribeiro, inaugura categorías de análisis y contextos históricos-sociales de particularidades en sus construcciones, de donde deducimos que la realidad Latinoamericana significó diferencias con otros procesos similares de conquista y colonización en el resto del mundo colonial, y es entonces que si lo vemos desde nuestra perspectiva  y no desde la de una ideología que estandariza, percibimos ese intenso mestizaje, que implicó e implica pluralidad, mezcla y fusión en el espectro de “lo testimonial originario”, en lo  “trasplantado” culturalmente, y en “lo nuevo” como fenómeno permanente en nuestro continente.

Lo planteado por Ribeiro es uno de los  teóricos pioneros para explicar el desarrollo histórico socio-cultural en el amplio sentido de la palabra “América”, donde múltiples significados emergen, se proyectan y sintetizan en distintos significantes que estaban vacíos y que adquieren contenidos y sentidos nuevos y transformadores.

Esto tiene que verse como un ejemplo de ansiedad teórico-fusional,-si se nos permite la idea-, que responde a una conciencia mestiza científica (que tiene como interrogante al científico mismo), que nace desde donde se piensa y que lo obliga el acontecer cotidiano en nuestro continente antes las novedades que ocurren.

 

Todos somos mestizos

Es de destacar  que nuestra hipótesis confronta con la del relativismo cultural, ya que el relativismo cultural se torna inasible para una epistemología americana, es un condicionamiento axiológico-político fuera de contexto, el desafío epistemológico es buscar un camino común para comprender el proceso Latinoamericano en general, a través de los procesos históricos, políticos y sociales  de los países de América, que debe ser pensado desde un análisis convergente y  en este caso aparece la categoría "mestizo”, que universaliza este desafío, sintetizando lo universal con lo local ya que el fenómeno fusional como lo hemos señalado abarca todo el continente.

Queremos dejar aclarado que hablamos de relativismo cultural en clave de modernidad desde el punto de vista de la ciencia antropológica, ya que de ninguna manera dejamos de reconocer el multiculturalismo que enriquece aún mas este híbrido americano que nos identifica.

Por eso hablamos de mestizaje hasta en la fusión de los diferentes ámbitos científicos en el análisis sobre “lo americano”, advirtiendo el déficit en el método o la epistemología occidental para entender la mayoría de nuestros fenómenos socioculturales por que de esta fusión emerge un develamiento de la ontología socio-política Latinoamericana donde tiene mucho que ver la ontología del significado “mestizo”, es un circulo virtuoso que debemos atender.

Pensamos que esa síntesis que se genera en forma permanente. No importa de dónde provengan o cómo se expresan en los diferentes fenómenos nos hace volver a nuestra calidad de mestizos , la forma de producirse  hace posible visualizarlo y atino a decir que a comprenderlo,  somos necesariamente sintetizadores teóricos en nuestro trabajo intelectual, es otra de nuestras cualidades, con un subrayado común la necesidad de construir una identidad americana.

Esta perspectiva le da originalidad a la Teoría Cultural Latinoamericana como aporte a las ciencias sociales en general y demuestra la singularidad de América para lograr el considerado y creativo trato epistemológico que debemos visibilizar y explicar para acercar diagnósticos veraces que colaboren con estos nuevos aportes al análisis integral de nuestra realidad continental.

Es absolutamente indispensable que los teóricos socio-culturales en un continente como el nuestro, -donde los modelos analíticos adoptados son de diferente origen pero casi siempre de inspiración omnicomprensiva europea-, incorporen los novedosos argumentos que emergen de la realidad y que deben reconocerse,  atados a una gnoseología que es necesario también proponer y diseñar. Un ejemplo de estos aportes teóricos singulares son los de Sousa do Santos que en el campo de teoría política, en su artículo Reinventando la Emancipación Social nos esclarece cuando señala: «…voy a referirme al estado y la democracia: primer punto, vivimos un período de actos fundacionales. Es decir, pienso que sobre muchos procesos que estamos viviendo en el continente existe la sensación de que son actos fundacionales, una nueva democracia, un nuevo estado. Todo acto fundacional tiene las siguientes características: es originario, es incompleto y es confuso. Es confuso porque es semiciego para los que lo conducen y es confuso para los que se oponen a él. Esta combinación de semiceguera y seminvisiblidad crea confusiones propias de los procesos de transición. Claro que un proceso de este tipo exige una atención analítica, pero aquí está la dificultad: cuanto más necesaria es la reflexión analítica, más difícil es hacerla, y eso es también típico de los procesos transicionales y fundacionales ».

Hay dos conceptos que se pueden asociar a la idea de dimensionar “lo mestizo” y su percepción como sustancia reflexiva: Confusión y transición, y de esa manera se  visibiliza esta realidad mestiza que epistemológicamente  le da originalidad  a estos conceptos y  nuevos espacios de comprensión.

Advertimos por lo tanto que también en América, -por sus orígenes, por sus circunstancias, por dónde y cómo vivimos-, la mestización de la política y de lo político es tan novedosa que escapa a las categorías definitivas y determinantes de una modernidad europea, que no alcanza a contener o proponer diseños o por lo menos aproximaciones que den respuestas eficaces, - hasta para sus propios intereses-.

Hablando de nosotros, los científicos sociales americanos, podríamos indicar que la idea de “mestizo”   no es asumida la mayoría de las veces, por parte de nuestra conciencia, este pensamiento situado es negado  por quien propone el análisis social y se presenta a menudo  transpolando modelos ajenos disociados con el colectivo americano.

Señalar estos dos fenómenos relevantes: la autoexclusión y el alejamiento del objeto, es un distanciamiento de la propia conciencia que no se concibe mestiza  en el propio pensar sobre todo del cientista social  nacido en América que es lo mas significante.

Merecen también la consideración crítica las categorías indigenistas, etnicistas u originarias, que tienen como resultado un análisis con propuestas,-por ejemplo en lo político- , estériles y sin proyección o factibilidad en la mayoría de los casos. Es un purismo muchas veces posmoderno inconducente, ya que la mayoría de los pueblos originarios o indígenas exigen otras respuestas que tienen que ver con la integración la participación y la inclusión.

Estamos indicando entonces que es imposible un abordaje epistemológico  desde categorías que nos son ajenas o insuficientes, porque no resuelven “el dato” que es “el hecho americano”, incluyendo a toda la América en el más amplio sentido de la palabra, se aborda teóricamente desde afuera o desde lo indígena originario testimonial y no desde nuestra pertenencia como protagonistas de la americanidad y el mestizaje , que es lo realmente originario en América actual, como lo entendemos aquí, desde el siglo XV y sus múltiples procesos posteriores hasta nuestra contemporaneidad.

Muchos fenómenos que se expresan y se hacen visibles, incluso recurrentemente, se los ignora o peor aún, se los desecha incluso con categorías a priori. Esta es una herencia del deber ser, “del encontrar lo que se busca”, fijada en la médula del euro-centrismo, del pensamiento occidental, donde encontramos una racionalidad asfixiante que debemos advertir permanentemente y que en América no es conducente a un tratamiento analítico eficaz, dado que activa equívocamente él a priori o “el deber ser”, cerrando los ojos a “lo que ocurre”, a lo que "es".

El paradigma de la modernidad era generar metarrelatos y omnicomprensiones que explicaran todo, que encasillaran todo, pero sabemos que no tuvieron los resultados esperados desde la perspectiva liberal-capitalista, pasando por el positivismo y llegando al marxismo clásico con sus mesiánicas y sus prejuiciosas ideas de progreso y evolución, sobre todo para los pueblos que quedaban afuera del desarrollo capitalista o en “la periferia”, como por ejemplo los países de América Latina que jugaron dentro del rol dialéctico colonialista el espacio del dominado, del colonizado, del subalterno.

Podemos indicar que desde la óptica del poder colonial y liberal- conservador  el mestizaje fue considerado un tema intrascendente, negando su esencialidad, su realidad y las posibilidades de este fenómeno, ya que el objetivo  sustentaba una ontología racista y discriminatoria en contradicción con la ontología del mestizaje que contiene el aporte a una historia común.

En términos de racionalidad americana-mestiza,   la “razón práctica” a reconocer la definimos en este caso como la lógica de lo cotidiano, no podemos pensar en el diagnóstico y menos en la acción, si no nos ponemos a indagar la razón práctica, este devenir de la cotidianeidad y la existencia inmersa en ella, con los discursos y relatos que genera donde la mezcla, el cruzamiento, es un punto de partida  para lograr una racionalidad teórica no tradicional que no este minada de racismo, colonialidad y exclusión.

Esta es la clave de nuestro análisis o de nuestras preguntas acerca de cómo es la realidad socio-cultural en nuestro continente. Pensarla desde “lo público”, del espacio cotidiano, y no solo la que produce   lo institucional y formal, muchas veces a contramano del sentir y el sentimiento de la construcción de lo colectivo, ya que están pautadas desde otro poder que no es el de la mayoría social en su conjunto, sino de una elite que representa el privilegio y la exclusión.

Desde siempre esta razón práctica debería haberse tenido como paradigma de análisis de la realidad integralmente. América ha dado muestras históricas permanentes de participar en las decisiones más allá de sus diversas suertes, donde el compromiso y la participación de los diferentes sectores populares se hacen evidentes. En nuestro análisis es necesario encontrar esas lógicas de conducta y comportamiento socio-cultural en nuestra cotidianeidad.

Dejemos emerger el tiempo y el espacio  Latinoamericano actual o contemporáneo, el de la cotidianeidad, el cada día de nuestro andar, como así también  sus instituciones y su relación con el espacio público, lleno de significantes generados por los diferentes sectores sociales en sus reclamos y sus reivindicaciones, llenando significados, proponiendo otros modelos y otras posibilidades.

Es indudable que estamos en una situación donde debemos exigir a nuestro pensamiento crítico, y cuando lo decimos, señalamos la necesidad de un “pensamiento crítico Latinoamericano”. Un pensamiento propio, con una fuerte impronta de esa “ontología mestiza” que oriente, señale y perciba caminos, como ya se lo está haciendo desde diferentes ámbitos sociales y políticos, y que también lo construyan, - enfáticamente lo señalamos-, los académicos y científicos.

Hoy, ayer y antes de ayer, no hay nuevos puntos de partida, América es una continuidad que se retroalimenta a partir de sus hechos, episodios y acontecimientos novedosos.

América hoy es redefinida como un continente que necesita establecer cuál es el eje histórico en donde se encuentra, con sus particularidades. Por ello lo de “ontología mestiza”, como una categoría que le es auténticamente propia, teniendo muy en cuenta que es un articulador clave para lograr la unidad, integración y la participación, valores políticos que hoy son la necesidad reclamada, exigida y donde podemos encontrarla también como una universalidad en la relación América-Europa y el sistema mundo y reconocer esa síntesis mestiza cualitativamente hablando en el mundo global.

 

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Autor: Daniel A. López

Fundación Saltamerica

Salta-Argentina

2012