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Oct
27

El mestizaje en la construcciónón de la americanidad, una ontología del ser americano

Autor // Administrator

55° Internacional de Americanistas (El Salvador)
Simposio N° 124
Coordinadoras:
María del Carmen Cordero Huertas
Maríaa Victoria Guevara Erra

Ponencia:
El mestizaje en la construcciónón de la americanidad, una ontología del ser americano

Autor: Daniel Armando López
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Fundación Saltamérica-Salta-Argentina

Palabras Claves
Identidad, Mestizaje, Mestizo

Abstract
En América Latina, el tema del mestizaje como categoría de comprensión y explicación de fenómenos sociales y políticos es necesario incorporarlo al análisis identatario. Podemos señalar que este acontecimiento esencial de la americanidad, se enfoca actualmente desde dos perspectivas: 1º como fenómeno socio-cultural integral que va desarrollándose en forma permanente desde el Siglo XV hasta nuestros días, lo que constituye una categoría fundante en la identidad de “Nuestra América”. El 2° enfoque es el tratamiento del “mestizo” como “estudio de caso”, el cual es visibilizado y significado singularmente, en algunos casos como “un otro” socio- cultural, ya sea de perfil negativo o positivo en la construcción de lo americano.
Desde la primera perspectiva podemos abordarlo como una ontología de lo “propio americano”. Todo ello debido a la inevitable interpelaciónón que realiza socio-culturalmente este fenómeno.
Lo más importante es abordar analíticamente la diferencia entre la idea de un “otro” mestizo, de la de “mestizaje americano” ,ya que aquel es un producto ideológico que reconoce su origen en la modernidad europeo-capitalista y se proyecta en la colonialidad de nuestros días. Esta manera de abordarlo, no caracteriza el fenómeno en un sentido integral que suma categorías sustanciales a la construcción de “ Un nosotros americano”, dado que, este acontecimiento en toda la América ha penetrado socio-culturalmente en todos los procesos sociales, de algún modo, ya sean: políticos, económicos, intelectuales, filosóficos e ideológicos y también interpela desde la perspectíva de la estructura social horizontal y verticalmente.


Ponencia



Para comprender el tema de "la construcción de la identidad americana" debemos profundizar e incorporar como categoría de comprensión y explicación el proceso de mestizaje o la mestización americana en la historia del continente, en nuestro caso, el latinoamericano.
Podemos señalar ,que este proceso se trata actualmente desde dos perspectivas centrales: 1° como fenómeno totalizador e integral desde el siglo XV hasta nuestro días, constituyendo de esa manera una categoría fundante de identidad en nuestra América y la 2° perspectiva es el mestizaje como estudio de caso: nacional o regional, es decir como el mestizo o “lo mestizo” es visibilizado y significado en diferentes regiones o países del continente , desde México hasta Argentina, ya que se producen singularidades socio-culturales significativas, debido a la inevitable interpelación que realizó el protagonismo de lo “mestizo”
En este trabajo vamos a analizar la 1° perspectiva
La primera conceptualizacion del acontecimiento: “mestizaje”, coloca al producto de este fénomeno como un “Otro” en América Latina, dado que existe una ideologización de este fenómeno que alteriza y subalterniza en la mayoría de los casos y a lo largo de la historia socio-cultural y política del continente “lo mestizo”, distorsionando el fenómeno integral.
Para comenzar, vamos hacer en primera instancia una sintética, pero necesaria, perspectiva histórica que es el punto de partida de este trabajo, afirmando una de las premisas fundantes : el proceso histórico-identatario de América fue y es la lucha por la inclusión , ya sea política, social, étnica, cultural y por supuesto económica, de los diversos sectores o grupos que en su momento fueron o son subalternizados o excluidos, en su mayoría son etnias, grupos o comunidades que fueron y algunos aún son marginados, excluidos, eliminados u olvidados. En muchos casos sumidos en la pobreza extrema, la indigencia y el arrinconamiento.
Afirmamos también, que estos procesos se desarrollan y toman sus singularidades de acuerdo al momento histórico y a la nación o región que queremos analizar de América.
Esta óptica pluridiversa, -desde la perspectiva del mestizaje-, no significa que no existan objetivos comunes continentales de inclusión y emancipación, ya que existe un subrayado común en los diferentes procesos de colonialismo y luego de formación y consolidación de los estados –nación, donde los contextos socio-culturales de colonialismo, racismo, subalternidad y explotación están vigentes, sobre todo sobre los sectores populares y mayoritarios.
Agregamos que el contexto de estas condiciones de marginalidad y por consecuencia de subalternidad se produjeron porque, es dominante el interés económico y por subsunción el interés político.
La consecuencia en este fenómeno , fue que el colonizador o dominador siempre construyó un relato justificador de la exclusión de un “otro”.
En primera instancia, este colonizador es hijo de la modernidad europea con sus características particulares; los españoles y portugueses fueron los primeros protagonistas directos, aunque en alguno territorios , sobre todo en el Caribe, lo protagonizaron franceses, holandeses u otras "europeidades" ,luego este sistema o pacto colonial, será superado por las políticas imperiales o neoimperiales de determinadas naciones europeas, como es el caso de Gran Bretaña durante el siglo XIX y primera mitad del siglo XX ; luego llegará la norteamericana con sus políticas de hegemonía sobre el continente en especial la región del Caribe y actualmente la globalización capitalista, destacando el "fascismo financiero" , como la expresión más elocuente, como bien señala Boaventura de Sousa Santos , cuando dice: “este espacio-tiempo virtualmente instantáneo y global, combinado con el afán de lucro que lo impulsa, confiere un inmenso y prácticamente incontrolable poder discrecional al capital financiero: puede sacudir en pocos segundos la economía real o la estabilidad político de cualquier país” ,ya que no reconoce territorialidades ni el tiempo social, económico o étnico de ese “otro”.
Es destacar que todas estas políticas de dominio o sometimiento sufrido por la mayoría de los latinoamericanos, siempre fueron justificadas desde una ideología moderno-eurocentrista, hija de la cultura occidental en su expresión burgués-capitalista y que en la forma actual se configura como el neoliberalismo al cual Bourdieu define, “… Esta teoría es pura ficción matemática. Se fundó desde el comienzo sobre una abstracción formidable. Pues, en nombre de la concepción estrecha y estricta de la racionalidad como racionalidad individual, enmarca las condiciones económicas y sociales de las orientaciones racionales y la estructuras económicas y sociales que condicionan su aplicación…las más de las veces abstracta, libresca y teórica, están particularmente inclinados a confundir las cosas de la lógica con la lógica de las cosas…” (El subrayado nos pertenece).
En la actualidad, el análisis teórico muchas veces devenido en actitudes posmodernistas o neoliberales de origen “noratlántica”, que continúan en la mayoría de los casos, sosteniendo la dependencia o la hegemonía de la ideología moderno-capitalista, -salvo honrosas y aprovechables excepciones-, que justifican la subalternancia del “otro”, o la exclusión de “lo distinto”, realizado como una construcción ideológica que coloca y clasifica una “inferioridad socio cultural” a esa " construida alteridad" .Son razones sustentadas en una ideología del poder y su relato justificador, donde una actitud de racismo subalternizante emerge generando "una clasificación" que jerarquiza lo social en estamentos perversos , como bien lo indica Aníbal Quijano.

La génesis identataria americana: síntesis

Es importante destacar la necesidad de realizar una síntesis de la génesis de la clasificación de ese “otro” étnico o social, que acá vamos a reivindicar como el “nosotros latinoamericano” donde el mestizaje es un proceso principal que sustenta este colectivo.
Intentamos plantearlo de esta manera, para lograr una herramienta descolonial más eficaz en la lucha contra esa “colonialidad” subjetivante que muchos latinoamericanos de todo el arco social, hoy la practican, discriminando e inferiorizando a un imaginado "Otro mestizo”.
La vigencia del pensamiento de “la otredad” en América merece un análisis que no realizaremos en esta ocasión.
En 1° lugar vamos hablar, muy sintéticamente, del “otro originario”, que fue señalado y tratado como un “otro” inferior, atrasado e incivilizado llamándolo: “el indio”; que en su mayoría fue objeto de “evangelización” utilizando la misma ,en muchísimos casos, como justificador de su explotación y sometimiento de este nativo americano que ya pre-existía en el Siglo XVI, (Ej. Encomienda, Padrinazgo, etc.).
También vamos hablar del esclavo africano subsahariano que llegaron a “Nuestra América” ( Parafraseando a José Martí cuando habla de nuestra América Latina), en el orden de 3.000.000 o más de almas; un “otro” cultural también singular y con consecuencias en algunos lugares de nuestra América de características predominantes como componente demográfico y cultural; lo que Aimé Cesarie denominó: “la negritud”, sobre todo en la región del Caribe, donde esta “marca” indeleble se manifiesta más visualmente en ese territorio.
A ello vamos agregar los inmigrantes que llegaron en forma masiva en los siglos XIX y XX a algunos lugares de la Suramérica templada y que pertenecían a sectores marginados y excluidos en sus países de origen sobre todo de la Europa latina, predominando los italianos y españoles.
Es también significativo señalar la migración asiática que comienza en el siglo XX; ya que produjo enclaves poblacionales importantes en algunos lugares de América, como los japoneses en San Pablo, Brasil o los chinos en la zona costera del Perú, o los árabes y judíos de origen europeo en Argentina, la mayoría hijos de las persecuciones o del hambre y otras comunidades en menor medida que llegaron a estas tierras.
En la actualidad podemos destacar enfáticamente las migraciones internas que se producen en toda América y que va entrelazando las comunidades en una dinámica socio-cultural cada vez más mestiza, y podríamos agregar más vigorosa ,imprevisible, creativa y novedosa.

La construcción de la americanidad

Comenzaremos con los pueblos originarios, (así los denominamos en nuestro país: Argentina, a nuestros paisanos “los indios”, -hoy solo retazos étnicos originarios que quedan en nuestra nación-), que debemos tener muy en cuenta que comenzaron a reducirse notablemente en el orden cuantitativo desde el momento de la conquista y posterior colonización, como el caso de los aztecas o pueblos mexicanos originarios, los mayas, los chibchas, los grupos originarios del caribe o los incas y sus pueblos subordinados . A esto agregamos las comunidades de agricultores incipientes de la selva o la sabana como es el caso del Tupi guaraní ( Una cultura no monumentalista de gran y significativa expansión en Sudamérica) y los cazadores-recolectores de las áreas más empobrecidas o inaccesibles desde el punto de vista de los recursos naturales.
En general las razones de su reducción, como ya sabemos, son producto de la explotación, las guerras y sobre todo las enfermedades epidémico-contagiosas que portaban los conquistadores.
Cabe destacar que en el transcurso de esa conquista y la posterior colonización, en algunos casos desaparecieron casi absolutamente, tal es el caso en el Caribe insular o quedaron arrinconados en lugares absolutamente carentes de interés para el conquistador. Algunas estadísticas señalan que solo un 10% a un 15% en la actualidad descienden directamente de población originaria en nuestra América Latina.
A partir ello, destacamos enfáticamente, que la población indígena de América comienza desde la conquista a desaparecer físicamente en forma intensa y vertiginosa, donde su identidad originaria sufre un shock casi permanente que llega hasta la actualidad, signado por la injusticia, explotación y expropiación de sus tierras. Ello hace que los procesos de identidad originaria identificable, desde el punto de vista cultural, en el espacio y tiempo histórico de los más de 500 años en que llegaron los europeos se difume notablemente, consecuencia del colonialismo y sus prácticas en un primer momento y luego a partir de los procesos independentistas, donde muchos participaron en sus luchas cayendo en los campos de batalla. Como así también con la creación de los estados- nación (Siglo XIX) de perfil liberal-conservador donde muchas etnias fueron devastadas y aniquiladas tras la consigna "civilización o barbarie". Por supuesto , el genocidio era sobre "la barbarie" que representaban los pueblos originarios y especialmente por el interes que despertaban sus territorios.
Con la consolidación de los estados, (fenómeno que comienza a mitad del siglo XIX), salvo algunas excepciones como Cuba o Puerto Rico que ocurrirá a fines del siglo XIX, la colonialidad criolla eurocéntrica conservadora-liberal de la época , instalada en la mayoría de los gobiernos de las diferentes naciones de América, concebían una sociedad de estado-nación “civilizada”, sostenida en una América blanca y culta adecuada a los paradigmas de la modernidad europea, lo que implicó en muchos casos el exterminio o arrinconamiento geográfico y social de estos grupos. Al respecto destaca Enrique Dussel, los principios de esa “Sociedad Civilizada” y sus propósitos:

1) La civilización moderna se autocomprende como más desarrollada, superior (lo que significará sostener sin conciencia una posición ideológicamente eurocéntrica).
2) La superioridad obliga a desarrollar a los más primitivos, rudos, bárbaros, como exigencia moral
3) El camino de dicho proceso educativo de desarrollo debe ser seguido por Europa. (es de hecho, un desarrollo lineal y a la europea, lo que determina, nuevamente sin conciencia alguna, la falacia desarrollista).
4) Como el bárbaro se opone al proceso civilizador, la praxis moderna debe ejercer en último caso la violencia si fuera necesario, para destruir los obstáculos de la tal modernización (la guerra justa colonial).
5) Esta denominación produce víctimas de muy variadas maneras, violencia que es interpretada como un acto inevitable, y con sentido cuasi-ritual de sacrificio; el héroe civilizador inviste a sus mismas víctimas del carácter de ser holocausto de un sacrificio salvador (el indio colonizado, el esclavo africano, la mujer, la destrucción ecológica de la tierra, etcétera.).
6) Para el moderno, el bárbaro tiene una “culpa”, (el oponerse al proceso civilizador), que permite a la modernidad presentarse no solo como inocente sino como emancipadora de esa culpa de sus propias víctimas.
7) Por último, y por el carácter “civilizatorio” de la “modernidad”, se interpretan como inevitables los sufrimientos o sacrificios (los costos) de “la modernización” de los otros pueblos “atrasados” (inmaduros). de las otras razas esclavizables, del otro sexo por débil, etc.

Por todo ello, es legítimo y necesario generar en nuestros días una reivindicación permanente de la pluriculturalidad , con y desde las etnias existentes y visibilizar los testimonios de las etnias originarias que han desaparecido, con el objetivo en primera instancia de señalar que existió otra América a la llegada del conquistador , “ se entiende que la “ modernidad” de Europa será el despliegue de las posibilidades que se abren desde su “centralidad” en la historia mundial, y la constitución de todas las otras culturas como su periferia, podrá comprenderse el que, aunque toda cultura es etnocéntrica, el etnocentrismo europeo moderno es el único que puede pretender identificarse con la universalidad-mundialidad” :
El “eurocentrismo” de la modernidad es exactamente: el haber confundido la universalidad abstracta con la mundialidad concreta hegemonizada desde una Europa como “centro” “, que deviene como “homo conqueror”. El sujeto que debe conquistar al “otro”.
Como consecuencia, las etnias originarias que han sobrevivido ante esta filosofía de un etnocentrismo excluyente, tienen el derecho inalienable de integrarse a la nación en particular que correspondiese y a la patria latinoamericana en general, dando también homenaje y memoria a los que sufrieron la desaparición total y donde solo nos queda la historia oral de los mismos, cuestión que ocurre en la mayoría de los casos.
Sin embargo es muy importante señalar que la población originaria desde lo étnico-biológico y desde lo étnico-cultural prácticamente han desaparecido en estado puro, pero desde la perspectiva socio-política estos saberes debemos respetarlos e incluirlos en el mundo del saber mundial.

Esta línea de acción ocurre hoy en Bolivia, Perú, Ecuador, México y Guatemala sustancialmente, por una cuestión muy importante que es la participación en el proyecto político de incluir “la parte en el todo” como proceso de construcción de la identidad de “la Nación Latinoamericana”.
Esto significa recuperar la “memoria histórica”, que enriquece la identidad que construimos todos los latinoamericanos cada día, siguiendo la reflexión que realiza Immanuel Wallerstein cuando nos dice en clave epistemológica “en cualquier caso, me vi inspirado por epigrama de T.J.G. Locher: no se debe confundir totalidad con completitud. El todo es mucho más que la suma de las partes, pero también es sin duda menos” .
Es muy importante incluir este singular “otro originario” socio-culturalmente , ya que es parte esencial en la historia de América y que en muchísimos casos, en la actualidad, se encuentran en situación de marginación, exclusión y pobreza, siendo la imagen vívida de la forma más descarnada y directa que podemos encontrar de la acción secuencial del colonialismo, el imperialismo y la globalización, siendo su situación actual la sustancia testimonial más cruda de los efectos neocoloniales como consecuencia de la relación con el colonizador en sus diferentes momentos, a quien le debemos señalar incansablemente su devastadora actitud socio-cultural y política , sustentada sobre la construcción de una “alteridad” excluyente y subalternizante.
Con esta relación colono-colonizado América comienza a desarrollar una historia singular a partir de la conquista por parte de Europa, ante esto podemos aceptar, adherir y promover lo que Enrique Dussel propone “una respuesta transmoderna” a esa modernidad que propone una América ahistórica antes de la llegada de sus conquistadores como fue concebida por esa europeidad. Por lo tanto recuperar la historia desde el colonizado o explotado, invierte la “culpa”.
El colonizador debe rendir cuentas de este proceso de explotación, genocidio y sometimiento al “nosotros americano”. De esta manera se está dando otra perspectiva hermenéutica en nuestra América, y que claramente desemboca en una “historia propia”, que suma una serie de historias que América latina generó y genera, aunque la eurocentricidad no la quiera reconocer.
Esto nos hace reflexionar también sobre los primeros tiempos de esta "Nueva América" que comienza a construirse a partir del Siglo XVI, donde el rol del indio prácticamente es nulo e ineficaz para los intereses económicos coloniales, sobre todo desde la perspectiva de la explotación del recurso natural, tan pródigo en nuestras tierras. Recién a fines del siglo XIX se comienza una revalorización del indio, inspirado primero en una ideología liberal-masónica sobre estas comunidades ( Sería muy interesante y muy importante analizar, en otro trabajo, el rol de esta ideología en la formación y configuración de las naciones y sus aportes a la identidad americana ), donde uno de los pioneros de estas ideas : el peruano González Prada, en el Siglo XIX –XX, señala que: “al Indio no se le predique humildad y resignación sino orgullo y rebeldía ¿que ha grabado con trescientos o cuatrocientos años de conformidad y paciencia?...en resumen: el indio se redimirá merced a su esfuerzo propio, no por la humanidad de sus opresores. Todo blanco es, más o menos, un Pizarro, un Valverde o un Areche.” . Este rescate es sospechoso, porque ocultaba una subestimación de lo que se conocerá como la hispanidad.
Con Mariátegui, ya en el siglo XX, se formaliza la intención socio-política que este grupo social o “clase” tenga un reconocimiento, una visibilidad y un protagonismo decisivo en la lucha por la emancipación y la justicia .Desde Perú , Carlos Mariátegui abre para toda América la verdadera situación social del indígena.
Dentro de un planteo ideológico-marxista Mariátegui propone, en una sincera intención de fusionar esta ideología en una proyección política, con las raíces y realidades latinoamericanas de este locus socio-cultural singular y propio en nuestro continente, que es “el indio”.
Mariátegui señala desde “lo socio-político” el problema esencial de América, “la cuestión agraria”: una economía singular y propia que tiene América, vinculada con el régimen de propiedad de la tierra, donde testimonia la feudalización que sufre Perú en sus hijos indígenas, situación que podemos proyectar a innumerables lugares y economías del continente.
Mariátegui potencia la urgencia de la reivindicación del campesino-indio e instala “la cuestión agraria” como situación socio-económica a resolver más justamente , generando propuestas como la colectivización de la propiedad de la tierra, donde incluía formas comunitarias originarias de explotación del recurso natural y rescata el valor socio-cultural de las relaciones interpersonales tradicionales, favorables, para la colectivización solidaria y sustentable de la explotación del recurso. Una novedad para la época en la propuesta de inclusión, que consideramos una de las primeras reivindicaciones en el tema social del Siglo XX y XXI para nuestro continente y para el proceso de mestización política como categoría de comprensión y análisis de nuestra realidad socio-cultural.
Si bien esta óptica de transformación no se pudo lograr en la praxis, es importante la visibilización del problema de la tierra como una continuación del colonialismo en manos de criollos blancos .De esta manera se universaliza al indio como campesino, socio-políticamente hablando, ( más allá del planteo, construyó un necesario discurso para denunciar la situación del marginado ,algo que ocurre hoy , en la mayoría de los pensadores que plantean la emancipación latinoamericana y sus desafíos), por lo cual el problema agrario se torna imprescindible abordarlo a partir de este pensador.
Mariátegui pone en superficie el debate sobre un paradigma central en la problemática de la emancipación latinoamericana y es “el significante” que representa la propiedad de la tierra, (el agrarismo), y el correlato con el poder político y la apropiación del estado por parte de las clases del privilegio (Oligarquías) y la exclusión del “otro” indígena, manteniendo el statu-quo de la riqueza agraria como propiedad individual latifundista.
Es muy similar el planteo a alguien que debemos rescatar de casi “el olvido”, , nos estamos refiriendo al trabajo ensayístico y político del colombiano asesinado en 1948: Jorge Eliécer Gaitán, que con su UNIR partido político que funda en el 1932 en principio y luego a través de su participación en el partido Liberal Colombiano, coincidente en la militancia y contemporáneo de Mariátegui, con el mismo compromiso y búsqueda de caminos emancipatorios que enfrenten a los propietarios del “poder de la tierra”, tratando de sintetizar acciones políticas liberadoras.
Es de destacar enfáticamente que Gaitán proyecta una fusión política con las realidades institucionales tradicionales políticas de Colombia.
Gaitán denuncia la explotación irracional de la tierra y la explotación salvaje del “otro” campesino, por parte de las oligarquías locales, funcionales y protegidas politicamente y por los intereses transnacionales también dueños de latifundios.
Sobre todo con sus consecuencias de injusticia, violencia y exclusión de los sectores populares; en este caso del campesinado latinoamericano con su “locus” en Colombia.

Para tener en cuenta

A propósito del indio, queremos hacer unas reflexiones sobre el tema de “el indigenismo” y su eficacia como una herramienta de emancipación. El punto de vista del indigenismo y su propuesta de reivindicación y justicia social, muchas veces realizada desde una dimensión académica se presta peligrosamente a aislar esa realidad étnico-social del protagonismo integrador e incluyente, ya que la inclusión político-cultural es reclamada por el propio indígena, por lo que se produce una distorsión del ” indigenismo”, transformándolo en un concepto más ideológico que fenomenológico, que parte más del investigador y su carga de occidentalismo analítico-crítico y humanista que desde las expectativas de los pueblos originarios, incluso al concepto hasta podríamos aceptarlo como una herramienta política , necesaria aunque no suficiente, para el propósito de integración en la decisión política.
En el indigenismo se corre peligro de la no revalorización de un “nosotros” colectivo e integrado en América Latina , y a crear una alteridad latinoamericana singular y focalizada, que impida integrar al indígena del conjunto de reivindicaciones de la sociedad latinoamericana, sosteniendo sin querer o queriendo un exotismo aislante y asfixiante.
En este tema es importante citar a Luis Tapia, sociólogo boliviano, cuando habla del proceso de transformación que vive Bolivia y nos señala respecto a la emancipación: la necesidad de un frente de lucha integrador que trasciende el indigenismo: “el horizonte político del presente siglo está configurado por las rebeliones nacionales-populares y comunitarias que bloquean la recomposición del dominio neoliberal en el país” .
A esto le sumamos, que debemos analizar el tema indígena dentro de un contexto de mestización o hibridez socio-cultural y político y las herramientas epistemológicas que emergen de este fenómeno.
Los mismos grupos indígenas exigen ser parte de la nación y también ser incluidos en la decisión como actores y no receptores de herramientas salvíficas a su situación político-social. Al respecto innumerables testimonios lo señalan, ( Ej. En ultimo censo (2012) demográfico en la República plurinacional de Bolivia, los hermanos bolivianos se definieron como americanos, no perteneciendo a ninguna etnia en particular, el 60% de los ciudadanos de ese país hermano)

¿Porque lo mestizo?

El tema de la hibridez o mestizaje vamos a introducirlo con conceptos de García Canclini cuando señala que: “la construcción lingüística ( Batjin, Bhaba) y social ( Friedma;Hall; Papastergiadis) del concepto de hibridación ha colaborado para salir de los discursos biologicistas y esencialistas de la identidad, la autenticidad y la pureza cultural. Contribuye a identificar y explicar múltiples alianzas fecundas: por ejemplo; del imaginario precolombino con el novohispano de los colonizadores y luego con el de las industrias culturales ( Bernard, Gruzinski), de la estética popular con la de los turistas ( De Grandis), de las culturas étnicas nacionales con las de las metrópolis ( Bhabha), y con las instituciones globales (Harvey).Los pocos fragmentos escritos de una historia de hibridaciones han puesto en evidencia la productividad y el poder innovador de muchas mezclas interculturales” ,este proceso de fusión, destacado en muchos Americanistas y desde distintos enfoques, tenemos que abordarlo como uno de los procesos de integración más estratégicos para las políticas de descolonización .
Tenemos que analizar ,difundir, y hasta propagandizar este fenómeno "Propio" ,ya que son de los más eficaces discursos emancipatorios para América Latina, por el hecho de ser singular, colectivo y por sobre todo novedoso y creativo en los diferentes ámbitos de la vida socio-política y cultural de las comunidades latinoamericanas, más allá de los obstáculos que presenta del punto de vista ideológico de la conciencia colectiva.
El mestizaje generaliza una vivencia colectiva común que debemos señalar, explorar e instrumentar y que se articula con la voluntad de la inclusión como la bandera del grupo alterizado, venga de donde viniere, ante la clara contradicción que se les presenta a las elites conservadora- liberales, corporativas y excluyentes , cuando se plantean o cuando se expresan en la acción y dan caracterizaciones singulares sobre “el otro” indígena o mestizo (los dos nativos que en esta perspectiva son similares) , con un sentido exótico y folklórico, como es el caso del indígena, dándole una carga de romanticismo y nada de compromiso, construyendo políticas de asistencialismo y no dando participación en la decisión como se merece cualquier grupo o sector en nuestra América .
En el caso del mestizaje en particular,se destaca el discurso permanente de situar a este sector social como etapa, transición o paso hacia otro estadio social.
A esta categoría identataria que denominamos “lo mestizo”, se suma otro proceso de incorporación de un grupo socio-cultural significativo, cuantitativa y cualitativamente, en América y que es producto de la migración forzosa: el esclavo subsahariano, y las consecuencias inevitables de fusión que ocurrieron con su llegada y su dinamica cultural posterior.
Ante todo debemos considerar la premisa: que el sello de América fue la permanente situación de dominio, explotación y alterización también sobre los grupos que llegan a América como fuerza de trabajo, hasta mitad del siglo XX, en especial entre los Siglos XVI al XVIII.
Con ese fenómeno de la llegada masiva del esclavo africano, Fernando Ortiz señala ,cuando habla de Cuba, este proceso de incorporación y lo llama por sus consecuencias fusionales: “transculturación”, más allá que este fenómeno merece un análisis más integral ,sobre todo en las perspectivas analíticas contemporáneas y el tema que nos ocupa: "El mestizaje".
Es muy importante , que este investigador induce a pensar otra singularidad y la construcción de “otra identidad” propia de América, en este caso tomando a Cuba como ejemplo, donde se destaca sobre todo “el mestizaje” a partir de una migración forzosa africana pero transformadora, insistimos, a través de estos protagonistas con sus condiciones particulares de desarraigo y de inserción en esta nueva realidad que va a ocurrir en esta isla del Caribe y en muchas otras regiones.
Singularidades que en este proceso se destacan, que como bien dice Ortiz, ya que solo llegan con su fuerza de trabajo y con su espíritu, y no traen sus instituciones originarias, “No hubo otro elemento humano en más profunda y continua transmigración de ambientes, de culturas, de clases y de conciencia” , refiriéndose a los esclavos subsaharianos del continente africano.
Sin embargo su inserción en la fusión e identidad cultural de América tiene una importancia sustancial, el trabajo de Quintero Rivera los destaca en la música, por ejemplo, pero a partir de esto va desgranado un rizoma deleuziano de consecuencias integrales en todo el universo cultural centroamericano muy interesante, que en esta ponencia queremos señalar como: mestización.
Es así como debemos valorar la comunidad africana esclava subsahariana que llega forzosamente al Caribe y al norte de América del sur y el norte del Brasil, que son los escenarios masivos de este proceso en Latinoamérica, aunque su presencia está presente en todo el continente, constituyendo otra parte de la historia de “La nueva América”.
Más allá que no podemos dejar de esencializar que América se nutre de un proceso masivo de migraciones forzosas, existen también migraciones “voluntarias” aluviales, externas; que comenzaron sobre todo a partir del siglo XIX y hasta el mitad del siglo XX, y lo que significa cualitativa y cuantitativamente como nuevo proceso de fusión ( mestizaje), que lo hace absolutamente singular.
Por diferentes razones de tipo social y político este fenómeno de encuentro, de mezcla, de hibridez, de mestizaje, transforma nuevamente el sello original-identatario de América en una gran región de la “Suramérica templada”, y que hoy se abraza más intensamente con el resto de América. Este momento y en este "locus" se torna “ en muy interesante” el análisis relacional con la segunda revolución industrial inglesa, ya que comienza a integrarse un área de América Latina que no había tenido un protagonismo destacado hasta ese momento, me estoy refiriendo a la pampa Argentina, Uruguay, el sur de Brasil y Chile, desde la perspectiva productiva y extractiva, economicamente hablando.
Se podría pensar también un proceso similar en Costa Rica, como excepción en el área Caribe.
A partir de este escenario , durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX en estos países comienza a producirse una migración aluvial europea que cambia el carácter de las naciónes referidas en lo socio-cultural, en esas llanuras templadas de Suramérica, con consecuencias políticas intensas que son protagonizado por estos nuevos sectores, también marginados, pero ahora provenientes de la misma Europa y en menor medida del Asia.
Es muy importante destacar las diferentes ecuaciones , que van desde lo económico-social a los efectos del colonialismo y las guerras imperiales en Europa y el resto del mundo y lo que significaba América para los que llegaban.
El fenómeno de integración emerge inevitablemente y las sociedades se transforman, más allá de que no son aceptadas totalmente por las elites liberales-conservadores instaladas en los gobiernos, ya que no responden a sus expectativas ideológicas ( salvo algunas excepciones, por ejemplo la migración alemana e italiana en la Araucanía al sur del Bio-Bio) , porque no es la inmigración deseada o imaginada, que ellos mismos habían promovido y estimulado, generándose a partir de ello un tipo de racismo singular en este proceso que tiene que ver con calificar el analfabetismo y la marginalidad social como las consecuencias de "una inferioridad racial y cultural" de estos inmigrantes.
Esta mano de obra marginal europea que llega, comienza a transitar otro camino de subalternidad y exclusión y por supuesto comienza a dar sus respuestas: luchas sociales y políticas de reivindicación e inclusión. Se inunda Suramérica de rebeliones, huelgas, movilizaciones muy importantes y absolutamente novedosas en la lucha por la inclusión y la justicia social que se funden con otras en el camino de la emancipación americana que habían ocurrido hasta estos momentos, llegan de esta manera ideas anarquistas y socialistas de la vieja Europa pero con actores que reinterpretan a los pensadores o activistas sociales europeos del siglo XIX.

¿Donde Estamos?

Como síntesis podemos señalar que partimos de la idea concreta que América surge de un proceso colonial que tiene como característica, como bien lo destaca Dussel, de ser la apoyatura esencial económica de la modernidad europea, que construye una historia central con una periferia desvalorizada e inferior, donde “el otro” cultural americano que se estaba gestando es ignorado, rebajado a una escala de "subalternidad", con la complicidad ideológica y pragmática de nuestras elites gobernantes liberales- conservadoras, que construyen un imaginario pro europeo falaz e imposible de lograr.
Este contexto histórico-político va aportando contradicciones, en sentido amplio, , dando como resultado una singularidad de construcción identataria, ya destacada desde el comienzo de la conquista y colonización de América hasta nuestros días, con una dinámica absolutamente novedosa que escapa a esa ambición “ civilizadora” de ese “nosotros europeo”.
Como bien insiste Dussel, el proceso histórico de América es un proceso propio, que surge a partir de la conquista, rescatando también la historia de los pueblos originarios como parte de nuestra identidad; proceso que participa de un modo particular en el destino de Europa pero en el lugar opuesto, alimentada por una relación de oposición de intereses donde por un lado Europa sustenta la existencia de la modernidad iluminada y civilizatoria y en el opuesto está América, a la cual no se le permite participar en la decisión, incluso ser reconocida como otra centralidad, que está en estado activo y que hoy, como resultado, podemos afirmar que va logrando un perfil identatario singular, propio, concreto y dinámico .
Es entonces, que hablar del proceso identatario de América latina nos hace ver y valorizar diferentes momentos históricos que alimentan este perfil de “Nuestra América” ; que las historias se confunden en una misma historia, porque el objetivo se ha transformado en un colectivo común: la emancipación, la liberación y la inclusión.
De alrededor de los más de 500.000.000 de habitantes que tiene América Latina en la actualidad, el 90 % provienen de procesos de mestizajes intensos a partir de todos los procesos de migración forzosa o voluntaria que se dieron durante los ultimos 500 años de existencia ; biológicamente hablando solo un 10% tiene una vinculación directa con los pueblos originarios.
Incluso la perspectiva biológica del mestizo tiene connotaciones culturales “racistas”, instaladas ideológicamente por la modernidad europea-criolla donde le otorga un rol parcial y secundario en América latina, cuando es el fenómeno más importante en un sentido integral y totalizador, de todos los fenómenos que acaecieron en América en los más de 500 años que tenemos de vida, construyendo identidad y el “nosotros americano”.
Por todo ello es que destacamos este fenómeno de fusión y de mezcla, que no se valoriza lo suficiente en los estudios de la academia sobre América latina, cuando hablamos de mestizaje no me refiero al manipulación que ciertas elites de determinadas naciones de América hicieron con este “signo”, porque como afirma Rita Segato “ el control territorial consolidado de elites criollas regionales o nacionales, blanqueadas y eurocéntricas, auto declaradas “ mestizas” cuando desean defender sus posesiones nacionales frente al otro metropolitano o inscribir en su heráldica los iconos “ folklóricos” de las tradiciones que florecen en sus dominios, y pretendidamente “blancas” cuando quieren diferenciarse de aquellos a quienes despojan en esos territorios”. .
De esta manera estamos circulando conceptualmente alrededor del signo “raza” como una construcción ideológica , que como señala Aníbal Quijano ,para :“…mantener, acentuar y exasperar entre los explotados/dominados la percepción de las diferentes situaciones en relación al trabajo, a la “raza” y al “género”, ha sido y es el medio extremadamente eficaz de los capitalistas para mantener el control del poder, la colonialidad del poder ha tenido en esta historia el papel central…” , construcción del poder para poder clasificar y subordinar y por lo tanto justificar la violencia y la explotación de los sectores populares, donde el mestizo como identidad socio-cultural es tomada como tránsito, pasaje o camino , por parte de la ideología de la modernidad
Por ello estamos señalando y debatiendo sobre el mestizaje como proceso integral de fusión que ocurrió en toda América horizontal y verticalmente, que participa ontólogicamente en el proceso identatario latinoamericano.
Es nuestra identidad socio-cultural no vamos hacia otro estadio, somos eso, "somos mestizos".
Esto lo afirmamos, porque que en la identidad americana “lo mestizo” es la mayoría del corpus demográfico, cultural, social y económico, ya sea individual como institucionalmente, ya que las naciones americanas no son un espejo de la lógica y de la espíteme analítica europea en lo político, lo económico y en lo social ya que culturalmente somos otra construcción, somos un “otro” que se se alimenta de procesos sociales singulares y “propios” hace por lo menos 500 años y que continua haciéndose.
Queremos dejar en claro que cuando nos referimos a mestizaje lo decimos en referencia a la definición de Wikipedía, a los efectos de remitirnos algo general y comprensible desde cualquier lugar: “mestizaje es el encuentro biológico y cultural de etnias diferentes, en el que éstas se mezclan, dando origen a nuevas razas. se utiliza con frecuencia este término para describir el proceso histórico sucedido en Iberoamérica que la llevó a su estado racial y cultural actual. En la historia de las naciones modernas, el mestizaje fue atravesado por numerosos factores, como el clima, las particularidades culturales de cada comunidad, u otros aspectos que provocaron que en diferentes regiones dentro de un mismo país, el mestizaje haya sucedido en diferentes ritmos y grados de profundidad. el ejemplo latinoamericano es notable, puesto que ejemplifica una mezcla étnica expandida por gran parte del territorio” , (hablo de este sitio a los efectos de tomar conciencia de una definición popular y masiva conceptualmente y que recurro para escapar a una definición que puede ser equívoca desde el análisis académico), para dejar claro que es lo que entendemos por mestizaje y la razón de su importancia identataria actualmente en América por que es el fenómeno más significativo de nuestra proceso de “identidad”, dinámico e imprevisible.
También queremos valorizar y poner en su justo punto lo que significa este discurso del mestizo, que no es un relato sino una potenciación de una identidad y que contiene a todos los americanos de una forma u otra, es el objetivo más urgente, creemos que para todo proceso de inclusión y descolonialidad, debemos ante todo saber quiénes y cómo nos construimos como sociedad.
Este discurso nos permite abrir un camino de emancipación que tiene como característica la inasibilidad por parte del que domina o quiere direccionar desde una posición dominante un camino que no es el nuestro.
El problema más complejo, pero también la fuente de inspiración colonial o neocolonial del dominador es también nuestra calidad de mestizo, idea justificadora , que se manipula y utiliza como eje de exclusión porque lo hace participar de una clasificación social falsa, que jerarquiza y divide a la comunidad latinoamericana.
Sin embargo “Lo Mestizo” ,permite que no podamos ser definibles para quienes sostienen el racismo y la exclusión, somos inasibles, somos imprevisibles y no somos confiables a los intereses que sistemáticamente hicieron de América la fuente irracional de explotación de los recursos y la consecuencia del genocidio y la explotación y la negación del respeto por el “otro”.
Nos merecemos cada uno de los que habitamos este continente; vital, exuberante, infinitamente rico pero más infinitamente propio. Como dice Arturo Roig sabiamente: "América no es un “deber ser” sino que es “ser”; por lo tanto tenemos nuestra propia ontología, y desde Dussel decimos que hablar de mestizo como lo estamos tratando en este trabajo es uno de los caminos hacia y en la transmodernidad, que quiere estar fuera de la lógica de una sociedad dependiente, racista, subalternizada y excluyente, sin identidad propia y con la imposición de valores ajenos a nuestras expectativas y deseos como comunidad colectiva y solidaria.


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Daniel A. López
Salta-Argentina