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Oct
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Quienes somos "El otro", en nuestra América

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Artículo Revista Claves Octubre 2014

Quienes somos "El otro", en nuestra América

Autor: Lic. Daniel Armando López

Fundación Saltamérica-Salta-Argentina

Para hablar de cual fue y es el protagonismo de “el Otro” en América debemos contextualizarlo dentro de la marginalidad y /o exclusión socio-política.
También debemos señalar que las luchas por la inclusión y la emancipación fueron y son la dinámica esencial de nuestra identidad .
Lo señalamos en primera instancia desde una sintética pero necesaria perspectiva histórica para afirmar un paradigma identatario dentro del continente : el proceso histórico de América lo dinamiza la lucha por la inclusión , ya sea política, social, étnica, cultural y por supuesto económica, de los sectores o grupos subalternizados , dominados o excluidos en un tiempo y en un espacio determinado.
Hoy, en un ejemplo extremo, son sinónimos de marginación, exclusión, eliminación y olvido, los "ciudadanos" que, en su mayoría en América Latina, se encuentran en la pobreza o extrema indigencia.
Pero es importante destacar nuevamente que este proceso se desarrolla y toma sus singularidades de acuerdo al momento histórico del país o la región que queremos .
No significa que no existan objetivos comunes continentales de emancipación y participación , ya que existe un subrayado común en los diferentes procesos de formación y consolidación de los estados –nación construidos , que fueron y en la actualidad son: la vigencia del colonialismo en algunos casos, la colonialidad en muchos, el racismo, la subalternidad y la desigualdad en la participación social y política.
Las formas como estos procesos se generan y se "resuelven" son la " la singularidad" de América, que rompe con las abstracciones de modelos de análisis estereotipados o condicionados teóricamente en otras latitudes.
Muchos de estos análisis generan estas condiciones de "otrificacion" social que subalternizan socialmente , donde fue y es dominante los intereses de unos pocos y por consecuencia elaboran un discurso político-cultural justificador , que quiere naturalizar estas diferencias excluyentes.
Hoy podemos hablar de "globalización hegemonizante" , que también construye un relato justificador de la exclusión de ese “otro” social latinoamericano.
En primera instancia, esta hegemonía es hija de la modernidad europea , nacida coincidentemente y no causalmente con el descubrimiento de América , con un proceso que comienza con la colonización por parte de España y Portugal, los primeros protagonistas directos de ese sistema o "pacto colonial" en Latinoamérica , luego será realimentado por las políticas imperiales de determinadas naciones europeas, como es el caso de Gran Bretaña durante el siglo XIX y primera mitad del siglo XX , luego llegará la norteamericana con sus políticas de intervencionismo sobre el continente , en especial, y en forma directa, en la región de Centroamérica y el Caribe .
Actualmente, repetimos, la protagonista de estas intenciones hegemónicas son la globalización capitalista que con "el fascismo financiero", como la expresión más elocuente, como bien señala Boaventura de Sousa Santos : “este espacio-tiempo virtualmente instantáneo y global, combinado con el afán de lucro que lo impulsa, confiere un inmenso y prácticamente incontrolable poder discrecional al capital financiero: puede sacudir en pocos segundos la economía real o la estabilidad político de cualquier país” , que no reconoce límites territoriales , soberanías o el tiempo del “otro” cultural, social, económico o étnico.
Es destacar que todas estas políticas hegemónicas de dominio o sometimiento fue y es sufrida por la mayoría de los latinoamericanos, y siempre fueron justificadas desde una ideología moderno-eurocentrista, hija de la cultura occidental en su expresión nacional-oligárquica y que en la forma actual se configura como el neoliberalismo "criollo" o un "neoconservadurismo" vernáculo , con abstracciones ideológicas seudo nacionales o comarcales .
Al respecto , muchas veces se nos presentan reflexiones teóricas posmodernistas de origen casi exclusivo europeas- norteamericanas , sin obviar algunas latinoamericanos que continúan sosteniendo la dependencia o la hegemonía de la "ideología moderna del valor" , -salvo honrosas y aprovechables excepciones-.
En algún próximo artículo hablaremos de ellos, los "latinoamericanos funcionales"
Estas " opiniones" justifican peligrosamente la subalternancia del “otro”, o la exclusión de “lo distinto”, y en algunos casos, como construcción teórica que coloca en “inferioridad socio cultural” a esa "construida alteridad del otro".
Es importante enfatizar que todo ello, se produce por razones sustentadas en la construcción ideológica de poder y su correlato con la actitud de sostener un "racismo" subalternizante que generaba y genera una clasificación “jerarquizada”socialmente.
A partir ello queremos destacar un tema que nos llega muy de cerca a los salteños, y es lo ocurrido con la población indígena de América, que comienza desde la conquista a desaparecer físicamente en forma intensa y vertiginosamente, donde su identidad originaria sufre un shock que llega hasta nuestros días.
Ello hace que los procesos de identidad originaria identificable, desde el punto de vista cultural, en el espacio y tiempo histórico de los más de 500 años que llegaron los europeos se difuman notablemente, consecuencia del colonialismo en un primer momento y luego a partir de los procesos independentistas donde muchos participaron en sus luchas y perdieron sus vidas en pos de una igualdad soberana.
Con la consolidación de los estados, (fenómeno que ocurre a mitad del siglo XIX), salvo algunas excepciones como Cuba que ocurrirá a fines del siglo XIX, una colonialidad criolla eurocentrada se instaló en la mayoría de los gobiernos de las diferentes naciones de América, concibiendo la necesidad de construir una sociedad -nacional “civilizada”, sostenida en una América blanca y culta adecuada a los paradigmas de la modernidad europea, lo que implicó en muchos casos el exterminio o arrinconamiento geográfico o social de estos grupos "otros".
Más allá de estas reflexiones , queremos destacar , los principios que genéricamente indujeron a esta idea de "sociedad civilizada" de raíz occidental y que al respecto destaca Enrique Dussel, (filósofo argentino , con una vasta obra publicada de lectura muy recomendable) :

1) la civilización moderna se autocomprende como más desarrollada, superior (lo que significará sostener sin conciencia una posición ideológicamente eurocéntrica).
2) la superioridad obliga a desarrollar a los más primitivos, rudos, bárbaros, como exigencia moral
3) el camino de dicho proceso educativo de desarrollo debe ser seguido por Europa. (es de hecho, un desarrollo lineal y a la europea, lo que determina, nuevamente sin conciencia alguna, la falacia desarrollista).
4) como el bárbaro se opone al proceso civilizador, la praxis moderna debe ejercer en último caso la violencia si fuera necesario, para destruir los obstáculos de la tal modernización (la guerra justa colonial).
5) esta denominación produce víctimas de muy variadas maneras, violencia que es interpretada como un acto inevitable, y con sentido cuasi-ritual de sacrificio; el héroe civilizador inviste a sus mismas víctimas del carácter de ser holocausto de un sacrificio salvador (el indio colonizado, el esclavo africano, la mujer, la destrucción ecológica de la tierra, etcétera.).
6) para el moderno, el bárbaro tiene una “culpa”, (el oponerse al proceso civilizador), que permite a la modernidad presentarse no solo como inocente sino como emancipadora de esa culpa de sus propias víctimas.
Estos principios , a nuestro entender , son unas de las más claras deconstrucciones del significado del saber colonial en su versión contemporánea : la colonialidad en el poder y a quienes debemos oponer saberes desde distintas significaciones, experiencias y sentidos, que los latinoamericanos tenemos derecho a expresar y a vivir.
Por todo ello, es legítimo generar en nuestros días una reivindicación de la pluriculturalidad de los saberes oponiéndolos a un "conocimiento único", que como consecuencia "otrifica", produce una separación socio-cultural entre latinoamericanos.
Visibilizar y comprender "los saberes" de las etnias y comunidades existentes, recuperar las de las etnias originarias que han desaparecido , son el objetivo ,en primera instancia, para demostrar que existía otra América a la llegada del conquistador , para debatir sí “ se entiende que la “ modernidad” de Europa será el despliegue de las posibilidades que se abren desde su “centralidad” en la historia mundial, y la constitución de todas las otras culturas como su periferia, podrá comprenderse el que, aunque toda cultura es etnocéntrica, el etnocentrismo europeo moderno es el único que puede pretender identificarse con la universalidad-mundialidad” (Enrique Dussel).
Este procedimiento implica, traducir al "otro" en la búsqueda de lo que nos une y no lo que nos separa, ello implica resignificarnos y como consecuencia enriquecer nuestra identidad americana.
Esto nos irá redefiniendo colectivamente .
Recuperar la “memoria histórica” enriquece la identidad que construimos todos los latinoamericanos cada día, porque no se debe confundir totalidad con completitud, ni síntesis con suma. El todo es mucho más que la suma de las partes, pero también es sin duda menos.
A propósito de esto queremos hacer unas reflexiones,como ejemplo, de como se construye "otredad" cuando se toma , por ejemplo, el tema del "indigenismo" como herramienta de emancipación. El punto de vista del indigenismo y su propuesta de reivindicación o emancipación, realizada desde una dimensión académica o una vanguardia "esclarecida" ideológicamente se presta peligrosamente a aislar esa realidad étnica concreta y la expectativa del protagonista de esa fusión político-cultural.
Incluso al concepto "indigenismo", podríamos aceptarlo como una herramienta política necesaria aunque no suficiente para el propósito emancipatorio; por que niega el sentido de la revalorización de un “otro” colectivo integrado y participativo , donde nunca podrá ser una síntesis sino una suma , ya que de esa manera se impide separar al indígena del conjunto de reivindicaciones de la sociedad latinoamericana que esta alterizada de una manera u otra, de lo contrario sostenemos en este caso, sin querer o queriendo, un exoticismo aislante y asfixiante. Una abstracción propia del conocimiento occidental.
En este tema es importante citar a Luis Tapia, sociólogo boliviano: “el horizonte político del presente siglo está configurado por las rebeliones nacionales-populares y comunitarias que bloquean la recomposición del dominio neoliberal en el país”.
A esto le sumo que , siguiendo la misma lógica antidialéctica , debemos analizar el tema indígena dentro de un contexto de mestización o hibridez socio-cultural con sus consecuencias políticas y socio-culturales.
Este proceso de fusión tenemos que abordarlo como uno de los procesos de integración más estratégicos para las políticas de descolonización que tenemos que difundir, y hasta propagandizar, ya que puede ser uno de los más eficaces discursos emancipatorios para América Latina.
El mestizaje generaliza una vivencia colectiva común que debemos señalar, explorar e instrumentar y que se articula con la voluntad de la inclusión como la bandera del grupo alterizado, venga de donde viniere.
De esta manera , se presenta un claro conflicto a las elites conservadora- liberales, corporativas y excluyentes ; sobre todo cuando gobiernan y expresan en la acción pública , caracterizaciones singulares sobre “el otro” con un sentido exótico y folklórico, como es el caso del pueblo originario, que da mucho de falso humanismo-romántico vacío de compromiso, construyendo políticas de asistencialismo y no dando participación en la decisión como se merece cualquier grupo o comunidad en nuestra América.

Algo de historia de la "otredad"

Cuando se vivieron los tiempos de fundar los estado- naciones en América Latina, se pensó en construir naciones liberales ( con intereses conservadores económicamente e ideológicamente hablando ), organizadas por elites ilustradas con “las ideas espejos” de la república francesa y el liberalismo económico, sobre todo inglés, ecuación atizada por las potencias imperiales, ya que ese proyecto era y es funcional a sus intereses hegemónicos ..
Estamos hablando de su inicio durante el siglo XIX donde nuevamente se percibe claramente una exclusión y por consecuencia se alimenta "la otredad" de los grupos mayoritarios latinoamericanos : indios, negros y mestizos. Es el momento que la elite gobernante: criolla europeizante, comienza a concebir el estado-nación "civilizada" nutrida con otra génesis poblacional de origen blanca y europea, fenómeno que se produce sobre todo en la América del sur templada y a partir de ello un nuevo genocidio masivo indígena y mestizo se vive por razones de conquista de territorio para las nuevas producciones agrícolas y de infraestructura que exigen los agentes transnacionales, por ejemplo en nuestra Argentina, las llamadas “Conquistas del desierto” .
Un desierto poblado de un "otro" socio cultural, que se descalifica como protagonista de una posible nación, incluso se ignora su humanidad, se habla de "desierto"como sí nadie viviese en esas tierras.

El mestizaje de todos

Hablar del proceso identatario de América latina nos hace ver y valorizar diferentes momentos históricos, que alimentan este perfil de concebir "un otro" en nuestra América por parte de élites locales , que podemos afirmar también, sufren otro proceso de mestizaje socio-cultural.
Las historias se confunden en una misma historia mestiza , pero la mayoría de los latinoamericanos están tras el objetivo de transformar un colectivo común de emancipación, de liberación y de inclusión .
Ello reclama una corrección urgente en la información de la historia del continente a las nuevas generaciones: Somos mestizos en lucha por una identidad: la americana.
De alrededor de los más de 500.000.000 de habitantes que tiene América en la actualidad, el 90 % provienen de procesos de mestizajes intensos a partir de todos los procesos de migración forzosa o voluntaria que se dieron durante los más de 500 años de vida de América latina; biológicamente hablando solo un 10% tiene una vinculación directa con lo originario.
Por todo ello, es que destacamos este fenómeno de fusión y de mezcla, que no se valoriza lo suficiente en la realidad socio-política de América latina, incluso desde el estado y sus políticas públicas.
Es importante destacar como muchas veces lo mestizo se busca diferenciar con lo criollo, cuando son lo mismo, negando el primero y apropiandose desde una entelequia interesada, sustentada en un reduccionismo, que aísla a quien lo sostiene por una historia concreta producida por americanos mestizos.
De esta manera estamos circulando conceptualmente alrededor del signo "otro" como una construcción ideológica que sirve para mantener, acentuar y exasperar las vivencias de las diferentes situaciones de "otredad" en relación al trabajo, a la “raza” , al “género” y en la vida cotidiana, que ha sido un medio extremadamente eficaz para mantener el control del poder.
Hoy , la colonialidad del poder tiene en esta historia el papel central, la construcción del poder sostenida en la clasificación y jerarquización social que alteriza , justifica la violencia , la descalificación y el abandono de los sectores , comunidades y géneros , todos generalmente de perfil popular.
Incluso en esta perspectiva el mestizo como identidad social es tomado como tránsito, pasaje, o camino por parte de esa ideología que sostiene la diferencia .
Sin embargo el mestizaje como proceso integral de fusión que ocurrió en toda América horizontal y verticalmente es pilar de nuestra identidad, no vamos hacia otro estadio "civilizador", somos eso: mestizos.
Eso lo afirmamos porque , como lo señaláramos, en la identidad americana “lo mestizo” es la mayoría del corpus demográfico, cultural, social y económico del colectivo americano ,ya sea individual como institucionalmente, ya que las naciones americanas no son un espejo de la existencia ni de la espíteme analítica europea en lo político, lo económico y lo social, culturalmente somos otra cosa, somos un “otro” que se fue construyendo hace por lo menos 500 años y que continua haciéndolo.
También, poner en su justo punto lo que significa este discurso del mestizo y como alcanza a todos los americanos de una forma u otra.Es el objetivo más urgente, porque creemos que para todo proceso emancipatorio, debemos ante todo, saber quiénes y cómo somos.
Este discurso nos permite abrir un camino de emancipación que tiene como característica la inasibilidad por parte del que domina o quiere direccionar desde una posición dominante un camino socio cultural que no es el nuestro, el problema más complejo pero también la fuente de inspiración emancipadora más profunda está en nuestra calidad de mestizos, no somos definibles, somos inasibles, somos imprevisibles y no somos confiables a los intereses que sistemáticamente hicieron de América la fuente irracional de explotación de los recursos y la consecuencia del genocidio , la explotación , la negación y la desigualdad de un “otro”.
En el próximo artículo , intentaremos señalar sobre lo propuesto, lo que ocurre en nuestro escenario local, es decir Salta y sus singularidades de colonialidad y de mestizaje.
Sin duda serán muy interesante las consideraciones y el tema, para debatir nuestras esencias.

Daniel Armando López
Fundación Saltamérica