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Oct
27

Fenómenos políticos singulares latinoamericanos En clave de novedad política (1)

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Fenómenos políticos singulares latinoamericanos
En clave de novedad política (1)



Daniel A. López-Fundación Saltamérica

Después de haber escrito varios artículos sobre el tema de la identidad americana y el mestizaje, donde partíamos en nuestro análisis de la premisa que La identidad de América debe tener como categoría sustancial el proceso de mestizaje, que se inició en la conquista y llega a nuestros días.
Dentro de este proceso de mestizaje o fusión, nuestro interés sustancial es estar en el camino de comprender que es el “ser americano”, como se nutre, como se construye, aunque previamente debemos preguntarnos qué es ser mestizo en nuestra América.
De esta manera llegamos a reflexionar en este artículo sobre un aspecto que es fundamental para el quehacer socio cultural, el de la identidad política y como se va construyendo.
Desde esa perspectiva entramos a considerar algunos fenómenos que vamos a recorrer y que son de relevancia.
Este artículo tendrá dos publicaciones, ya que queremos abrir al lector una serie de categorías políticas, donde la singularidad se hace evidente y donde las respuestas nos dan una idea de lo “propio” en “lo político” y en nuestra identidad.
De esta manera llegamos a una segunda premisa: al hablar de mestizaje en el proceso identatario político debemos considerar que este proceso se desarrolla en escenarios singulares.
Colonialismo en una primera parte, la cual tiene sus particularidades, luego con la creación de los estados-nación y sus procesos independentistas donde se tiene la fuerte impronta de una fusión en lo ideológico político con el emergente social de la época.
En tercera instancia comienza las organizaciones nacionales, donde el neoimperialismo y la dependencia comienzan a consolidar un modelo de poder funcional a estas intenciones.
Y en última instancia las consecuencias y las respuestas del proceso de globalización que estamos viviendo, donde la subalternidad socio-cultural y política se hace manifiesta.
En todos estos procesos podemos observar una dinámica de sentidos políticos que se mezclan y por consecuencia definen nuevas categorías en el análisis; donde las realidades sociales del continente, las ideologías, la teoría política se enfrentan mucha veces ; provocando polarizaciones entre lo colectivo-inclusivo y lo elitista- exclusivo.
Es por ello que comenzaremos en estas líneas a destacar algunos fenómenos de los procesos políticos latinoamericanos actuales, que tienen que ver con esas respuestas novedosas y singulares.
“Novedosas”, en cuanto a lo que la dinámica de nuestros fenómenos políticos produce, ya sea por sus causas como por sus consecuencias; creativas e imprevisibles muchas veces.
La calidad de “novedosas” es el espíritu que queremos expresar en nuestras reflexiones, ya que estamos señalando la originalidad de nuestros procesos políticos .De esa manera no podemos obviar que debemos saber que las políticas y sus procesos son resultado de fusiones o mezclas sobre un contexto socio-cultural singular, que acá decididamente enfatizamos y que ha tenido y tiene Latinoamérica.
Podemos señalar que sus consecuencias actuales devienen de las dinámicas participativas de las juventudes, las mujeres, los pueblos o grupos étnicos y las minorías sociales; ya que deben considerarse sustancialmente como los protagonistas que expresan propuestas y respuestas más allá de lo concebido tradicionalmente como “ la política” y “lo político” en el continente.
Como primer caso vamos a señalar cuando emergen singularidades en la política actual, como es el fenómeno de Los movimientos sociales contemporáneos, expresiones políticas que surgieron ante el vaciamiento político partidocrático liberal de los últimos 40 años.
Este fenómeno lo sufrieron la mayoría de las naciones latinoamericanas. Definitivamente a partir de la década del 60.
Luego, cuando las dictaduras, sobre todo las militares, que fueron moneda corriente en el continente en las décadas del 60 y 70, fueron agotándose en su dinámica de poder, se orientó por parte de las hegemonías dominantes una estrategia de poder sustentada en el vaciamiento de las estructuras dirigenciales y por consecuencia los contenidos programáticos de los partidos políticos quedaron en Stand By.
Dos fenómenos pragmáticos fueron los ejes de este desmantelamiento: “la política de mercado” donde el poder económico se apropió de esas estructuras y por otro lado la articulación perversa de la acción política disfrazada de acción social por las ONGs y las asociaciones civiles planteando su carácter “apolítico”. Estas instituciones tenían y tienen,- las que aún perviven y en su mayoría-, como objetivo primordial actuar como “cuenco de repuestas” de las expectativas y los reclamos de los diferentes actores sociales en combinación con la falta de respuesta que se daban por parte de las estructuras tradicionales partidarias.
Siempre la intención será: vaciar el sentido emancipador de “lo político” y domesticar los reclamos de las mayorías. Estas son respuestas dadas por modelos instrumentados en otras latitudes.
Consecuencia del fracaso de las políticas neoliberales represivas y las posteriores de “domesticación política”, se da una mayor apertura del espacio público , donde comienza una contracultura que se sustenta en construir una verdadera democracia social, producto de la deliberación y la participación del conjunto de los sectores sociales que están involucradas en un determinado conflicto social, que ocupará el espacio que había sido cerrado en América Latina astutamente, por las razones y sus consecuencias ya referidas.
Es importante destacar que en estos espacios el proceso de reclamo recrea una singularidad propia de América latina y es la percepción del poder popular como al herramienta superadora de un estado de injusticia en el sentido amplio del término, cuyo eje central es: Participación en la decisión.
Por lo tanto este juego perverso de dispersión, desorganización, confusión y disgregación de los problemas sociales, atentaba y atenta contra el contexto integrador que se necesita en lo comunal, lo nacional y en América Latina; que debe ser activado por la convocatoria permanente al debate y la participación.
La premisa entonces es que el poder y lo que significa, es el objetivo de “los privilegios elitistas” pero también de las mayorías.
Ejemplos de esta lucha por el poder nos la da “el poder de los privilegios” con la intención de mostrar la política como gerenciamiento empresario, sustentada en el libre juego de la oferta política y la demanda de esa misma superestructura. El poder del dinero, el poder del mercado, es el que predominó y predomina aún en muchos lugares de Latinoamérica. Incluso podemos señalar que permanentemente este ´poder intenta regresar y revitalizar su sistema cuando y donde se han perdido.
Ante este panorama, en América surgieron los movimientos sociales modernos en sus múltiples definiciones, cubriendo viejas y nuevas necesidades, siempre con un “sentido emancipador”, reclamando inclusión, equidad, igualdad y reconocimiento, como las expresiones más genuinas de lo popular y lo colectivo.
Cuando hablamos de emancipador lo decimos en el sentido que es necesario emanciparse de la dominación, la hegemonía, la subalternidad y de la “otredad” (leer artículo sobre “el Otro” N° 235)
Desde esa perspectiva estos fenómenos son los nuevos disparadores y el nuevo semillero de la militancia y el compromiso político de los jóvenes, de la mujer, de las “minorías sociales” y de todos aquellos que quieren reclamar sus derechos legítimos.
El movimiento en estos tiempos, se presenta como reclamo social y luego va ocupando el espacio político ante la falta de una partidocracia que lo contenga, porque se tiene claro que para toda intención de construcción de poder político. el lugar de construcción es el colectivo social que supera el sistema político tradicional de asistencia y de transitoriedad del espacio personal.
Esta etapa histórica, es más de inclusión que de lucha de clases como se concebía en la década del sesenta y el setenta en los sectores progresistas, sobre todo aquellos que tomaban una posición neo marxista.
En este tema de un análisis certero, podemos citar el punto de vista de Ernesto Laclau, cuando nos habla de la creación de significantes desde lo popular con un sentido de unidad y construcción de un significado en el colectivo popular. Redefinimos de esta manera otra hegemonía, que está anclada en el espacio popular y que también percibimos en el hoy político por el déficit de la representatividad electoral de la democracia liberal, dado que no alcanza a cubrir las expectativas de los reclamos o reivindicaciones.
Podemos definir entonces que el “movimiento social” son contrarespuestas novedosas a la existencia de tipos de apropiación del poder político por parte de las elites reaccionarias y antipopulares.
Otras de las categorías novedosas a considerar para su análisis y para su reflexión es el fenómeno emergente de “la protesta pública”, que significa otra expresión social emergente en el espacio público, con variados reclamos que exigen sectores de la sociedad involucrados en un conflicto social.
En términos políticos podemos decir que en el territorio y el contexto social, las diferentes necesidades construyen esta pluralidad de protestas, dándole al mismo una plasticidad y una extensión que rompe las fronteras y los límites, ya sea desde el punto de vista territorial o del espacio ideológico.
Sin embargo hoy, la protesta pública en su aspecto cuantitativo puede perder peso pero su cualidad comienza a valer en la emergencia enfática de su reclamo como eje activo de la atención de toda la sociedad, comunidad o sector social.
Desde lo popular estos fenómenos son un signo de que hoy existe una integración fenomenal reflejada en la movilidad territorial que surge desde esa América Profunda, apareciendo nuevamente una conciencia de emancipación, diluyendo los límites e integrando culturas, los sectores y las expectativas.
Es importante señalar que en muchos lugares de América se producen conductas sociopolíticas similares.
Señalamos estos fenómenos porque el movimiento social y la protesta comenzaron a orientarse a demostrar otra forma de participación pública.
El partido político esta demostrando una representatividad no tan legítima que precariza la voluntad emancipadora de la sociedad.
Queremos aclarar con referencia a las protestas, que las mismas abarcan un arco múltiple de matices, ya que son los diferentes sectores del arco social que pueden reaccionar ante los hechos que ponen en peligro lo que ellos consideran sus intereses o derechos, sean en pro o en contra de los gobiernos. Cuando continúan pueden dar nacimiento a un movimiento social “novedoso”, por ejemplo, el pionero y singular movimiento social de las Madres de Plaza de Mayo, nacido en épocas de la dictadura genocida, que inclusive comienzan a redefinir el programa de los partidos políticos o la gestión de gobierno.
Cuando vemos una protesta pública quedamos asombrados como las reivindicaciones que allí se reclaman superan el marco de lo pensado por el dirigente político o las vanguardias “esclarecidas” y también por el analista o cientista político.
Destacaremos otro fenómeno que ha sufrido procesos singulares desde el lugar del poder neoliberal, y es la estrategia del “mensaje anti político” que intenta darse desde sus medios de información, para llegar al “boca a boca”, sobre todo absorbido por los sectores medios de la sociedad nacional o Latinoamericana.
El objetivo desde estos mensajes es potenciar una opinión absolutamente deslegitimadora de “la política”. Ello implica debilitar esta herramienta estratégica y la construcción de lo político desde ese “otro” que habíamos hablado en artículos anteriores.
Dicha estrategia se elabora, como lo estamos señalando, desde posiciones dominantes; aún cuando esa herramienta se reclama y exige como uno de los modos de participación propuestos en la praxis política del conjunto social, que incluso se explica, como sustento concreto y necesario de la verdadera democracia.
Sin embargo en estos casos no se responde a este principio liberal, racional y “civilizado” que durante tanto tiempo enarboló esa misma clase o sector social dominante.
Es importante enfatizar en estas operaciones, porqué de algún modo señalan el verdadero sentido de los sentidos políticos. Esta situación me hace recordar una reflexión sobre la política norteamericana cuando en algún lugar leímos que EEUU interviene a otros países sobre todo en Centroamérica con una “justificación” pero en realidad luego se demuestra que es otra esa “justificación”.
Este actuar es dinámico y cambiante, las respuestas son de igual modo dinámicas y cambiantes, novedosas e imprevisibles
Es importante señalar una flagrante contradicción ideológica con el destino histórico revolucionario y transformador que tenía la política para la clase media o burguesa en la Europa del siglo XVIII y en relación a América donde se redefine inversamente , muchas veces este destino socio-político es anti transformador y retrógrado, sostenido en el sentido de pensar en una sociedad “ espejo” creando una conducta social imaginaria que la acerque a un poder también imaginario; con la característica singular que muchas veces perjudica sus propios intereses como “clase” o sector.
Lo referido anteriormente también tiene mucho que ver con el proceso de mestización de paradigmas, de valores, expectativas e ideologías en el seno de la sociedad americana. El camino es encontrar y comprender sus sentidos
Por último debemos referirnos a una situación muy particular que ocurre en nuestro continente: la estructura de poder de las corporaciones locales o transnacionales que intentan conducir los destinos detrás del poder político institucional, se hace visible y manifiesta cada vez con mayor densidad, por lo que juzgamos determinante su señalamiento y obligación desde el análisis socio-político.
Son muchos los países de la región que se encuentran en este acecho, léase México, Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Chile y por supuesto Argentina, en fin la mayoría de las naciones incluso que van, más allá de lo institucional, sin dejar de hablar de algunas situaciones de colonialismo directo que aún perviven.
Al referimos a la categoría política socio-económica “corporación”, sabemos que es una resultante singular del desarrollo del poder económico-capitalista, que en América latina adquiere características singulares en su carácter institucional y la mayoría de las veces funcional a los poderes transnacionales que son el factor determinante para atrasar cualquier proceso de cambio y transformación a favor de los pueblos .
En este escenario, donde América juega y jugó un rol fundamental en el desarrollo de los países comprometidos con la cultura moderno-occidental, sobre todo cuando la misma pone en riesgo el poder económico y cultural de esas transnacionales . Se ve claramente en sus discursos, relatos, y advertencias de ingobernabilidades apocalípticas, de injusticia institucional, miedos insolucionables y... ¡Autoritarismo!; tácticas típicas de estos sectores, ya que son los padres de estas metodologías, sobre todo en nuestro continente.
El desconocimiento de la historia de las respuestas emancipadoras es el punto donde debemos hacer hincapié, sobre todo en el ámbito de los sectores medios.
Esto es una cuestión que debemos ser conscientes para oponerse a la direccion de una intencionalidad política que busca generar ignorancia y antiprédica a un pensamiento y una actitud crítica.
Sabemos que existen otras categorías a analizar (Democracia, representatividad, estado, estado-nación república, alianza de clases, caudillismo. liderazgo, rebelión, lo nacional y popular, lo liberal conservador, la misión cristiana, la cuestión masónica), íntimamente relacionadas con lo expresado anteriormente, otras realidades que se deben tener en cuenta, porque son también parte de nuestra realidad socio-política; como así también los efectos de la globalización neoliberal en nuestro continente y el mundo. En las próximas entregas trataremos de ampliar estas perspectivas, donde Salta, por ejemplo, no es ajena a todos estos procesos políticos señalados.